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La producción artística en el mundo del Simulacro: Stoner Cats y los NFTs

Andria M. Antongiorgi Torres

Stoner Cats LLC

No podemos negar que hay una obsesión con los gatos en el mundo del internet: desde el Nyan Cat gif, el meme del Grumpy Cat, hasta los videos virales de gatos haciendo…cualquier cosa. No nos extraña que un grupo de animadores de Hollywood haya creado una serie audiovisual, dirigida para adultos, de un grupo de gatos…que fuman.

Esta historia es posible en una era en donde es más social y legalmente aceptable el uso de la marihuana, incluso, de forma recreacional. La historia trata de 6 gatos, y su dueña Ms. Stoner, que al fumar revelan sus verdaderas y complejas personalidades a la vez que buscan salvaguardar la familia adoptiva a la que pertenecen. El programa cobró fama, o al menos cierta publicidad, cuando la actriz Mila Kunis decidió unirse al equipo de producción y de talento al ser la voz de una de las gatas. Sin embargo, el tema jocoso o ‘mainstream’ no es lo único que llama la atención de esta serie, y es que los productores decidieron implementar en su propuesta el uso de los famosos Non-Refundable Tokens o NFTs.

La tecnología que posibilita un NFT es la misma que se utiliza para las criptomonedas, pero, con la diferencia de que estos tokens “no se pueden reemplazar por otra cosa”. Esta particularidad ha creado una forma de colección donde se “garantiza” la originalidad de cualquier elemento digital. Entonces, ¿cómo funciona este concepto en la serie Stoner Cats? Los usuarios deben comprar un gato (en forma de NFT) para tener acceso al contenido de la serie, e incluso, pueden participar en el proceso creativo de la historia, entre otros beneficios. Además del valor del contenido, las personas tendrán esa “pieza de colección” al tener los derechos de propiedad. Así como los objetos de colección tangibles, mientras más único sean, mayor será su precio. Para comprar un gatito de la serie se necesita pagar con la criptomoneda Etherium y cada uno puede costar más de $500 dólares.

Screenshot: Stoner Cats LLC

Hay muchos NFTs que se han vendido a precios altos debido a su originalidad y popularidad. No hay una regla clara de cómo se le adjudica valor y costo a un NFT pues tiene mucho que ver con la fluctuación del mercado de criptomonedas y el elemento de originalidad. Este tipo de transacción sin intervención burocrática ha llamado la atención de muchos artistas ya que lo consideran una forma de democratización del arte. Por una parte, posibilita la venta rápida y justa de sus trabajos, y por otra, se hace más difícil y privado el consumo de productos culturales como Stoner Cats, creando una especia de high art o high culture (no pun intended) como se les conocía a algunas manifestaciones artísticas que sólo unas clases sociales podían consumir. Pero, podemos argumentar que se trata de otra herramienta que posibilita la mercantilización del arte probando nuevamente la incapacidad que tenemos de escapar de las prácticas del capitalismo.

El concepto de los NFTs es confuso para el público general, quienes a penas se están familiarizando con el mundo de las criptomonedas. Algunas personas se cuestionan si estas piezas de colección pueden llamarse arte pues, como dijimos, puede tratarse de cualquier cosa que exista en el universo digital. Un ejemplo de lo sencillo que puede ser un NFT es el PNG de una piedra gris como mascota que se vendió por $46,300. Además de cuestionar la integridad artística de estas piezas de colección, también podemos preguntarnos por qué surgen en primer lugar y cómo entendemos el concepto de lo original si este producto sólo existe en la estructura digital. La doble vara de la democratización del arte que nos trae el uso de los NFTs nos lleva a reflexionar sobre algunos conceptos claves como el del simulacro (Baudrillard), lo popular en la era digital (Cuadra Rojas) y la cultura visual (Mirzoeff).

Aunque no tenemos acceso a los episodios de Stoner Cats, podemos leer acerca de sus objetivos, justificaciones y discursos a través de la página oficial www.stonercats.com. El contenido de esta serie no es lo más importante para la discusión que queremos presentar en este artículo sino la reflexión sobre las implicaciones actuales de la comunicación y el consumo en la era digital. Si leemos con detenimiento la sección “about” de esta página encontraremos frases dentro del discurso de esta producción que nos apuntarán a ciertos aspectos importantes que no sólo incumben a los Stoner Cats sino el mundo de los NFTs.  

“…a new, ground-breaking format/ …our hopeful science experiment”

Una mirada que nos va a ayudar a entender el desarrollo de la cultura moderna en la pantalla es aquella de la cultura visual (Mirzoeff 2005). Ahora más que nunca nos queda claro que las imágenes o lo visual es la forma predilecta de comunicación de nuestros tiempos. El autor de este campo de estudio nos dice que tendemos a visualizar incluso aquello que no es visual en sí mismo y que es posible gracias al desarrollo tecnológico. Stoner Cats y otros productos visuales forman parte de la telaraña de producción simbólica de nuestra sociedad pues hay una interacción de significación entre el espectador y lo que mira. Para muchos autores, conceptos como el NFT son productos de una era posmoderna en donde cada vez más se intenta representar la vida cotidiana.

Es irónico que aún con esta proliferación de lo “banal” exista una hostilidad hacia las imágenes. Con esto nos referimos a los cuestionamientos sobre la distinción artística que surge con los NFTs. Y es que en la actualidad al tener la capacidad para mostrar más se rompe la cultura visual que en términos artísticos se daba en escenarios de observación estructurados y formales como el cine y los museos (2005, p.25).

Si pensamos en el NFT de la piedra gris, es gracias a los avances de la informática que alguien pudo utilizar un sistema hecho de un código binario para representar una piedra que podemos ver y reconocer. Un punto importante sobre el uso de esta tecnología es lo fácil que es para cualquier persona, incluso sin tener mucho conocimiento de ella, crear este tipo de visualización. Esto por supuesto rompe con el modelo establecido de los avances de la ciencia y la representación visual como algo que les pertenece a las instituciones de élite (p.23-24). De aquí a que muchas entiendan el advenimiento del internet y lo digital como una oportunidad de libertad de creación que no existía en la sociedad de reproducción mecánica.

High Art vs Pop Culture / Paco Barragán

Un punto importante sobre el uso de esta tecnología es lo fácil que es para cualquier persona, incluso sin tener mucho conocimiento de ella, crear este tipo de visualización. Esto, por supuesto, rompe con el modelo establecido de los avances de la ciencia y la representación visual como algo que les pertenece a las instituciones de élite (p.23-24). De aquí a que muchas entiendan el advenimiento del internet y lo digital como una oportunidad de libertad de creación que no existía en la sociedad de reproducción mecánica.

Definitivamente Stoner Cats y los NFTs son parte de un momento histórico en donde los avances tecnológicos han abierto las expectativas y posibilidades de lo visual. Nos dice Cuadra Rojas (2018) que las redes digitales cristalizan una convergencia tecno-científica que corre paralela a la expansión del mercado. Que los productores de la serie hayan escogido el uso del NFT para poder accesar el contenido de Stoner Cats va a la par con la ola del uso de criptomonedas para una transacción aún más “libre de burocracia”. Esta misma evolución científica ha creado una expansión de la industrialización de la producción simbólica. Como consecuencia, tenemos un arte digital popular que ha mundializado unas mismas referencias culturales (2018, p.134).

Screenshot de algunos gatos disponibles para comprar (Stone Cats LLC)
“…fans should be able to connect and trade art directly.”

Quizás lo que Mirzoeff llama como hostilidad a la imagen podemos atribuirlo a un repudio que existe hacia lo “popular”. El autor entiende que ese rechazo no es hacia el medio (digital) sino a la audiencia masiva. Algunas corrientes filosóficas entendían que lo que conocemos como high culture proviene de un gusto que se crea al tener acceso económico y educación, y que este genera un capital cultural que “refuerza y fomenta las distinciones económicas de clase” (2005, p.32). Las imágenes conectadas a un NFTs en sí no son productos cerrados a las masas; basta con hacer una búsqueda rápida del Nyan Cat en un navegador para ver y grabar una copia del famoso GIF en nuestros dispositivos. Podríamos decir que el hecho de que haya un “original” (concepto que cuestionaremos más adelante) es lo que le da el valor de colección, pero aún sin realizar un pago puedes visualizar las imágenes.

Sin embargo, en el caso de Stoner Cats nos topamos con una restricción que solamente se libera al realizar un pago. Los productores argumentarían que es la única forma en la que pueden generar ingresos para crear el contenido pues de otra forma tendrían que recurrir a prácticas comunes como las pautas publicitarias o la suscripción a una plataforma de ‘streaming’ (transmisión por internet). Pareciera entonces que la supuesta democratización que buscan no es una dirigida hacia la capacidad de generar y compartir su arte sino a encontrar nuevas formas de producción de capital. Esto nos hace cuestionar el concepto de la democratización que supuestamente vendría con la creación del internet y la tecnología digital.

Let us set aside questions about the inherent nature of new technologies (that is, I do not want to ask of technologies such questions as: Do they ‘want’ to be free? Do they inherently effect democratization and sharing, over against the repressive power of the state and corporation?). I wish to sketch a genealogy of technoscience that eschews the commonly available narrative in which ‘freely’ available technology is seen as inherently transgressive, utopian or liberatory, straining against the repressive power of the corporation. This discourse of techno-entrepreneurship is a simple inversion of a new age/luddite discourse which saw technology as inherently repressive, and liberation as possible only through the destruction of technology (and the victory of a non-instrumental ‘humanity’) or the retreat into a pre/non-technological utopia.

(Philip 2005, p.204)

Recientemente se publicó una noticia sobre el uso de los NFTs en Puerto Rico por artistas locales que curiosamente incluía la participación de una marca local reconocida. Uno de los entrevistados expresó que los NFTs presentan la oportunidad de generar libertad financiera, énfasis en el aspecto económico. Uno de los artistas anunció que vendió su primer NFT, el cual incluía una cita en su estudio de tatuajes. Esto repite el concepto de Stoner Cats al incluir el acceso a otro beneficio además de la posesión. También expresaron que los NFTs además de exponer el arte, vinieron a resolver otros problemas, como el de obtener recompensa por la reventa de sus obras. Este es otro ejemplo en donde vemos un discurso explícito sobre el uso de la tecnología para generar más ingresos y no tanto para permitir la creación de sus productos. Luego de ver estos ejemplos es muy difícil desligar el capitalismo como parte de las dinámicas que se están creando en el mundo digital.

“…the only way to watch Stoner Cats is if you own a Stoner Cats token.”
Stoner Cats LLC

Definitivamente hay una existencia simbiótica entre arte y capitalismo que se va reinventando a medida que los avances tecnológicos aumentan la cantidad de potenciales consumidores. Cuadra Rojas habla de una crisis ideológica-cultural frente al capitalismo, que surge por razones tecno-culturales (2018, pp.128-129). Y es que en la sociedad capitalista posmoderna hay una nueva lógica de la producción en donde el consumidor es el agente clave (Mirzoeff 2005, p.52), para consumir y crear. Ya Debord había planteado una conexión como esta al hablar de la cultura del espectáculo. En su teoría, las masas eran pasivas al asumir una dinámica en donde se aspiraba solamente a adquirir la mayor cantidad de productos (2005, p.53). Esa conducta era lograda con la capacidad de convencimiento de las imágenes. De ahí el concepto espectáculo: la imagen es más importante que el producto. Mirzoeff menciona los logos empresariales como ejemplos de esta teoría.

Sin embargo, lo que vemos en la actualidad es un cambio a nuevas formas de acumular capital transformando el ocio en trabajo. Ya no es tanto la imagen la que atrae la compra de unos productos, ahora son los formatos tecnológicos los que buscan atraer la atención de usuarios nuevos. Dentro de estos se siguen dando dinámicas capitalistas que se enmascaran con el servicio de entretenimiento, que por supuesto, es liderado por las imágenes. En el mundo virtual cada persona es su propio mundo, incluso, los algoritmos están hechos para recopilar los gustos de cada usuario en forma de data. El entender que el capitalismo se cuela en los aspectos de la vida cotidiana también es importante para reconocer las intenciones que se esconden detrás de algunos discursos, como el de la democratización de las artes en el internet.

Speakers and receivers are all combined in the same mix: everyone a speaker, everyone a receiver. Each subject interacts with him or herself, destined to express him or herself without having the time to listen to others. The Net and networks obviously increase the possibility of utterances for oneself in a closed circuit, with each person engaging in his or her virtual performance and contributing to the general suffocation.

(Baudrillard 2005, p.93)

En la noticia mencionada anteriormente, la marca local creó un NFT de una obra de arte para la venta, a lo que llamaron una “herramienta de mercadeo”. A cambio de su compra van a ofrecer beneficios como la entrada gratis a conciertos auspiciados por ellos, ropa y otros productos que no especificaron. Ellos explican que la razón para crear un NFT de un producto que es tangible es la apuesta a generar una emoción en el público que reconoce la marca y lo que representa. Al final de la noticia concluyen que hay que educarse y utilizar esta tecnología pues es “una de las oportunidades más increíbles de nuestra generación”. La pregunta del periodista sobre por qué digitalizar algo tangible para convertirlo en NFT, aunque se puede responder en los términos económicos que hemos estado discutiendo, es más difícil responder en términos prácticos.

“Our comical idea became a feasible reality.”

Ya mencionamos la teoría que Debord tenía sobre las imágenes, el uso que se le daba en las prácticas comerciales y su triunfo en las masas pasivas. Pero un filósofo que nos podría ayudar a entender la creación, aceptación y uso de los NFTs es Jean Baudrillard y su teoría del simulacro. Las palabras que más se escuchan cuando se habla de esta tecnología son original y copia. Si lo pensamos de una forma literal, ¿cómo podemos adjudicar un original y una copia a algo que está en las redes y que está hecho de códigos binarios? Definitivamente nos encontramos con la encrucijada de que coleccionar un objeto tangible no se parece en nada a la colección de una imagen digital. Las imágenes digitales en muchas ocasiones es muy difícil encontrar su forma original pues la habilidad de copiar y guardarlas es tal que ocurre constantemente en el internet.

Mirzoeff cita a Baudrillard cuando habla de que la imagen digital, hecha de píxeles, nos recuerda una artificialidad y ausencia de realidad exterior. Otros medios como el cine y la fotografía necesitan de unos objetos tangibles para su reproducción y nos recuerdan de que estos ‘existen’ en la realidad. En la virtualidad, sin embargo, lo que se vive es la hiperrealidad. Este concepto lo describe Baudrillard como un nivel de representación de lo real que no tiene un origen en la realidad (1988, p.1). Tampoco se refiere al simulacro como una representación falsa de algo sino como una representación de algo que no existe.

Las mismas tecnologías que posibilitan que exista un NFT y una serie de gatos coleccionables que fuman marihuana es la misma que crea diferentes representaciones que no existen fuera de la pantalla. La pintura y la fotografía, por ejemplo, están en una primera capa de representación pues lo que vemos existe en el mundo de forma tangible pero no es el objeto original sino su copia. Los NFTs fueron creados por un software y tienen una imagen que los representan de forma visual pero no son tangibles como un objeto coleccionable de la vida real.

Aún así, nos creemos que un NFT es un objeto de colección como si fuera uno por que vivimos con lo que Baudrillard llama una nostalgia por lo real (Mirzoeff 2005, p.54). Esto quiere decir que hemos perdido la capacidad de reconocer lo que es un simulacro de la realidad. La respuesta a esto ha sido buscar la manera de restaurar conceptos de la realidad para poder sentir que hay una “normalidad” en la hiperrealidad.

What society seeks through production, and overproduction, is the restoration of the real which escapes it. That is why contemporary “material” production is itself hyperreal. It retains all the features, the whole discourse of traditional production, but it is nothing more than its scaled down refraction (thus the hyperrealists fasten in a striking resemblance a real from which has fled all meaning and charm, all the profundity and energy of representation). Thus, the hyperrealism of simulation is expressed everywhere by the real’s striking resemblance to itself.

(Baudrillard 1988, p.13)

Los NFTs son un ejemplo de cómo se han creado estos elementos para representar el valor de la colección que existe en la realidad, pero en el formato virtual. Después de todo, la compra de un NFT no es más que la compra de una secuencia electrónica. Los NFTs nos alimenta una realidad, o al menos la apariencia de realidad (p.6) y definitivamente nos ayudan a ejemplificar la idea de un objeto en lugar de un objeto real. Su valor por concepto de originalidad imita las prácticas de producción tradicionales en donde el capitalismo es protagonista. Si el mundo virtual prometía una liberación de estas prácticas para abrir las producciones a todo el mundo sin necesidad de mercantilizarlas, los NFTs son un regreso a la adjudicación de valor a las imágenes, aunque estas no tengan una existencia real.

Screenshot Stoner Cats LLC

Por otra parte, el no tener un original real nos lleva a cuestionar el concepto de autoría y propiedad. Un NFT es una manera de garantizar el no perder capital por las copias, y una manera de legalizar el asunto. Comprar uno sería equivalente a poseer una propiedad de la cual tu decides qué hacer y de la cual generar ganancias. Esta amenaza a la idea de autoría y lo privado en la era digital había sido objeto de análisis de Michel Foucault al considerar que es una utopía pensar en un mundo de libre acceso a los productos generados en él. Para él la conversación no gira entorno a quien hizo una obra sino a quién le pertenece, cómo circula, cómo se usa.

In the process of being produced as global technological citizens, we are drawn into authenticating some kinds of equivalences and protecting some types of difference. The conditions of possibility for discourses about technological authorship are imbricated with emerging global legalities. How are particular practices of technological identity, authorship, and citizenship either called forth into the realm of legal and economic regulation, or designated as sub-legal and pre-rational?

(Philip K. 2005, p.205)

Las políticas legales que están surgiendo entorno a la producción artística en línea es otra forma de traer conceptos como la piratería a elementos intangibles, y que nos muestra cómo la sociedad busca las maneras de escapar la nostalgia de la realidad. Una y otra vez se busca la forma de proteger el principio del capital y la ganancia mientras se deja de lado las políticas que incentiven las formas tecnológicas que permitan individuos accesar la información (2005, p.214).

…joint the revolution, err did I say joint? I meant join.

La producción de Stoner Cats nos ha traído unos cuestionamientos importantes para entender nuestra realidad (¿hiperrealidad?) económica y visual. El hecho de que esta serie utilice los NFTs como herramienta de producción capital hace sentido con la inevitabilidad de las prácticas capitalistas y de escape del simulacro. La virtualidad y el ímpetu de representar en la ausencia de realidad nos ha provocado una nostalgia por regresar a las dinámicas anteriores, y en este caso a las prácticas comerciales, con el propósito de convertir una programación digital en una garantía de originalidad. Stoner Cats utilizó el concepto de colección y lo unió al acceso a otros beneficios como la visualización de un producto audiovisual. Es muy probable que se haya concebido así pensando en todas aquellas personas que seguimos tratando de entender qué exactamente es un NFT y que no vemos el valor de originalidad por el cual se apuesta. La evolución tecnológica ayudará a atraer más personas a la vida digital y a incrementar el desarrollo de libertad para crear, pero también para ganar.

Bibliografía

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