Categories
Uncategorized

La polarización mediática y su influencia en el comportamiento del usuario en Facebook

La contemporaneidad del siglo veintiuno ha traído al campo de la comunicación nuevos avances en las ciencias sociales, la tecnología y la cultura. Cuando se habla de redes, y lo que significó en 1990, el Word Wide Web 2.0, (Scolari, 2009); este representó el inicio de una nueva forma de comunicación donde el mundo tendría la oportunidad de conectarse mejor, interactuar de formas innovadoras e incorporar a la sociedad nuevas tendencias culturales. Las redes sociales han sido parte de esa trascendencia, creciendo en términos tecnológicos y capitalistas de forma exponencial. A pesar de ello, detrás de las mejores innovaciones del mundo existen sus efectos adversos y lo que se había convertido en una herramienta de producción, comunicación y consumo, también se ha vuelto un arma de peligro social. En una noticia escrita por BBC Mundo, el profesor Stuart Russell, dedicado al estudio de la ingeniería artificial en la Universidad de California en Berkeley, afirma que: “Las redes sociales crean adicción, depresión, disfunción social, extremismo, polarización de la sociedad y, tal vez contribuyen a difundir desinformación” (P. Adamo, 2021). Partiendo de esta cita, son muchos los elementos a analizar sobre los efectos de las redes sociales y un tema en tendencia es la polarización mediática, dentro de la red social de Facebook.

La polarización mediática y su influencia en el comportamiento de los usuarios en Facebook, pretende definir qué es la polarización en términos teóricos y analíticos.  Para entender la polarización mediática y como surge esta tendencia negativa en la red social, se analizará en términos epistemológicos como convergen con la teoría de la ideología y falsa conciencia por Karl Marx. Se identificarán los efectos de la polarización utilizando el documental, El Dilema Social para entender las características que han desarrollado este comportamiento que habla entorno a los efectos de las redes sociales en el ser humano y la relación que existe con el caso de “Cambridge Analytical”. Por último, el rol que desempeña cultura algorítmica dentro de la polarización relacionado con la teoría de la ideología técnica y su postura sobre los efectos de la tecnología en los problemas de la sociedad (Ramírez & Giménez, 2019). Conectándolo a su vez con la neutralidad e imparcialidad de los algoritmos (Ed Finn, 2018) analizando el comportamiento algorítmico de la red de Facebook.

Ideología y falsa conciencia por Karl Marx

Karl Marx desarrolló la teoría sobre la ideología y la falsa conciencia. Un concepto vinculado con la división entre la clase dominante y la clase trabajadora, los intereses de estos como sociedad y el surgimiento de la burguesía en conjunto con los procesos políticos y económicos de la época. La división de clases y cómo eran vistos la clase trabajadora los mantenían en un estado de falsa conciencia. Esto representa una ideología, convertida en ilusiones y falsa conciencia donde la clase dominante mantiene su dominio sobre la clase trabajadora ya que la clase dominante controla los principales medios por los cuales la ideología se propaga y difunde en la sociedad, haciendo que la clase trabajadora vea su subordinación como “natural” y, por lo tanto, correcta aún cuando no lo sea (Fiske, 1990 p. 163). Al contrastar esta ideología con las nuevas tecnologías del nuevo siglo y cómo se ha desarrollado la polarización se podría clasificar a los usuarios como la clase trabajadora y en todo caso a las redes sociales como la clase dominante. La conciencia de cada persona está determinada por la sociedad en la que se nace y no por la naturaleza o psicología individual. En este caso se esta determinando por una sociedad tecnológica que converge por medios cibernéticos y qué interactúa dentro de estas plataformas mostrando sus gustos, intereses, ideales y opiniones. La polarización mediática genera una falsa conciencia en los usuarios, representados en este caso como los proletariados o la clase trabajadora. Y ¿Por qué sucede esto? Se ha vuelto una tendencia en cómo los algoritmos generan patrones constantes para mantener al usuario consumiendo y a su vez recopilando la información necesaria sobre su perfil, lo que desea este usuario y lo que necesita. En un principio estos algoritmos fueron catalogados como la nueva técnica de optimización de las plataformas digitales, pero se ha vuelto una estrategia de consumo excesivo sin regulación que ha afectado la salud e influenciado el pensar democrático de lo individuos.

Partiendo del análisis del documental “El dilema social” por Netflix (2020), el caso de Cambridge Analytical existen ciertas características dentro del filme que reafirman la idea de la falsa conciencia de Karl Marx y que respaldan a su vez el desarrollo de la polarización mediática. Cambridge Analytical era una compañía británica de tecnología en minería de datos liderada por Alexander Nix, que realizaba análisis y recopilación de datos e información en línea, con el fin de crear estrategias de publicidad específicamente en procesos electorales. Su enfoque de análisis radicaba en entender y recopilar las emociones, comportamiento e interacción de los usuarios. Michael Kosinski de la Universidad de Cambridge ideó un método profundo para conocer a los usuarios desarrollando una prueba de personalidad conocido como Ocean que analiza al individuo en términos de personalidad sobre apertura mental, responsabilidad, extroversión, gentileza y neuroticismo, conectado con la información accesible por parte de estos usuarios dentro de las mismas redes.

En este proceso dicha compañía extrajo sobre 50,000 perfiles sin autorización, manejando y manipulando todas esta data dentro de las redes de forma ilegal. Esto les permitió explotar la información que se veía dentro de las redes, beneficiando específicamente el proceso de campaña electoral de Donald Trump. Un resultado que le permitió lanzar más de 50,000 anuncios publicitarios en las redes incluyendo Facebook, donde para muchos representó la clave de más de 77,000 votos en diferentes estados de Estados Unidos para que ganara las elecciones. Lo que trajo repercusiones en generar un arma de poder para aquellos políticos que quisieran reconfigurar la política y tener beneficios en sus campañas electorales. El dilema social habla sobre este caso en particular, pero también abarca el tema de la polarización en lo medios, provocado por la manipulación de quienes controlan las plataformas.

Considerando la falsa conciencia desde el punto de vista de la clase trabajadora y lo que les hacen creer que es natural, el dilema social enfoca lo siguientes elementos:

•La manipulación vende la comunicación: este documental presenta que la generación global ha crecido en un contexto de comunicación, donde la cultura tecnológica representa manipulación, ya que el engaño es el centro de todo lo que se hace. La clase trabajadora no entiende que la tecnología ha dejado de ser herramienta de ayuda, para convertirse en un arma de control sobre los ideales y las decisiones propia de los usuarios. Así lo afirmó Christopher Wylie, uno de los fundadores de Cambridge Analytical, cuando menciono que el equipo que manejaba la campana presidencial de Trump “quería pelear una guerra cultural en Estados Unidos” y Cambridge Analytica era el arsenal de armas para luchar en esa guerra cultural.

•Una red llena de tecnología persuasiva: esto representa un diseño aplicado con la intención de modificar el comportamiento de las personas. Un ejemplo de ello es la psicología el reforzamiento positivo intermitente y la acción de deslizamiento de pantalla. No basta con que uses los productos, estas plataformas quieren programarte en un nivel tan profundo que no te des cuenta de que consumes ilimitadamente, parecido a como si estuvieras jugando en una maquina traga monedas. O las etiquetas de las fotos, falta conciencia de lo que crees que necesitas a través de las técnicas de crecimiento acelerado, trabajando la psicología de las personas para que conecten con más personas y exploten sus vulnerabilidades.

•El sentido de valoración e identidad de los usuarios. Desde que se fue desarrollando este estereotipo de la imagen, los me gustas, comentarios, y la opinión de las personas se ha vuelto una aprobación social para muchos. Generando un ciclo vicioso, para producir y reproducir contenido una y otra vez, en busca de la aceptación y percepción de otros. ¿Qué sucede cuando esta percepción y la opinión publica genera tasas de suicidio en los jóvenes? En un estudio presentado por el mismo documental en Netflix reveló que al menos la tasa de suicidio en niñas entre la edad de 10-15 años subió a 151% desde que la tecnología se volvió móvil en 2009. No se puede generar y reproducir una sociedad con el pensar que lo que se vive es “natural” hay peligros reales que deben ser trabajados con las redes sociales ya sea para modificarlos o eliminarlos.

La teoría de la imagen y el poder de las noticias falsas

La teoría de la imagen por W.J.T Mitchell (2009), adopta una visión más gráfica del mundo, menos textual y aunque en esta era de las redes sociales, hay una tendencia de ser seres humanos visuales, los textos siguen siendo representativos. El verdadero problema en todo esto es cuando los usuarios le dan mayor énfasis a noticias dentro de las redes que tienden a ser falsas y su contenido es visto porque le dan prioridad al “feed” de noticias en la red de Facebook y por que es más sencillo dar clic a una imagen o un tweet con contenido noticiario atractivo, que quizás leer un escrito de 25 páginas de investigación. Hay mayor prioridad a las imágenes de primera plana de las noticias, y no ponen atención en ver el trasfondo de estas, en leer el contenido, y la fuente de proveniencia.

 Para verlo aplicado en el ámbito de las redes sociales, The New York Times publicó una noticia titulada: “La guerra contra las noticias falsas en Facebook desborda a los verificadores” (A. Stevenson, 2018). Según fuentes en el país de Filipinas, Rodrigo Duterte, presidente de Filipinas tuvo un debate con un obispo católico sobre la violencia y el narcotráfico. Esto surge después que Duterte ganara la presidencia de dicho país y desarrollara una campaña de antinarcóticos, que ha provocado la muerte de muchas personas, siendo un tema hablado alrededor del mundo. A raíz de esto sale una noticia donde el papa Francisco decía que Duterte era una bendición para su país y que personas reconocidas como Harry y Meghan Markle coincidían con le pensar del papa Francisco. Actualmente, Facebook en el país de Filipinas es utilizado por casi el 97% de las personas que tienen el acceso al internet y estas plataformas. Una noticia como Duterte y el obispo que fue contenido falso tuvo la facilidad de propagarse a más de un millón de personas y compartirse escalonadamente. “Noticias falsas como esas están tan establecidas y son tan dominantes en Filipinas que un ejecutivo de Facebook se refiere a ellas como el paciente cero en la epidemia mundial de la desinformación” (A. Stevenson, 2018).

 El mayor problema de todo esto es la débil estrategia de Facebook en intentar manejar, supervisar y eliminar este tipo de contenido falso. Aunque Rappler, un programa de verificación de noticias ha trabajado en la optimización de eliminar estos patrones, es difícil competir con la expansión del contenido de estas noticas. Mas aún el efecto y comportamiento en los usuarios que causa, por el simple hecho de informarse de la manera incorrecta haciendo uso de fuentes falsas. Las noticias falsas es un tema de gran preocupación, ya que cualquier información que no es correcta, y que se reproduce puede causar guerras, debates políticos, polarización y revueltas entre los ciudadanos alrededor del mundo. Como olvidar el 6 de enero de 2021, con el asalto al Capitolio de Estados Unidos incidencia que también tuvo influencia de un público que aceptaba este tipo de contenido en la red y que lo único que hacen es difundir información falsa (S. Ovide, 2021).  

La divergencia entre la cultura algorítmica y la teoría de la ideología técnica

La polarización es un comportamiento entre los individuos que genera división de opiniones sobre algún tema en particular, produciendo efectos en el modo de interactuar, relacionarse y desenvolverse como sociedad. Cabe destacar que, no es lo mismo ver desarrollarse la polarización entre los individuos en un entorno físico que verlo representado en un ambiente de redes cibernéticas. En este caso, las redes ofrecen una plataforma de comunicación con mayor libertad de expresión que al vincularlo con un mayor acceso a la información este puede reproducir la polarización de forma agilizada.

Cabe destacar que existe muchos componentes en las redes sociales que producen la polarización, y los algoritmos son fórmula y tendencia que ha provocado el desarrollo de este comportamiento, donde Facebook es la viva representación de ello. Sin embargo, existe una ideología que contrarresta los efectos adversos que provocan la polarización justificando una postura “positiva” sobre el rol de la tecnología, en el comportamiento de los individuos. La ideología técnica desde el punto de vista de Dominique Wolton (2011) apropia y determina la idea de una comunicación social, que depende del progreso tecnológico, la distribución, generación e intercambio ilimitado de información afirmando que mientras más desarrollos tecnológicos haya, mejores serán las relaciones entre los individuos (García & Valle, 2019 p. 18).

Se encuentran tres afirmaciones que respaldan que es la teoría de la ideología técnica desde un enfoque positivo de los desarrollos tecnológicos. Estos son presentados como: la tecno-ciencia donde se conecta el conocimiento científico con la reproducción tecnológica permitiendo llevar a cabo el desarrollo de innovaciones; la tecno-economía por la tesis fundamental de Marcuse donde tanto la ciencia como la economía presentan elementos de dominio político y económico debido al desarrollo capitalista en proceso, que también representará importancia en la producción y consumo del ecosistema mediático cibernético. A su vez también se presenta el solucionismo tecnológico por Evgeny Morozov donde respalda la idea que todos los problemas sociales pueden ser solucionados con la tecnología afirmando en solucionar los diferentes problemas sociales de la civilización respaldando que: “si disponemos de suficientes aplicaciones, todas las fallas del sistema humano se vuelven superficiales” (Morozov, 2015).

En base a las experiencias actuales de cómo se ha desarrollado la tecnología, la ideología técnica se ha vuelto una expectativa, pero no es la realidad de lo que se vive dentro del ecosistema mediático. Sin duda, la cultura algorítmica recae dentro de la ideología técnica donde sí, el objetivo de los algoritmos es proveer esa fórmula precisa de lo que el usuario necesita ver con el contenido; pero las necesidades tienen límites y un algoritmo no reconoce hasta que punto esto debe parar, pues están programados para que la reproducción y el consumo no cese. Facebook y sus algoritmos utilizan sobre 100.000 elementos que determinan lo que el usuario verá dentro de su contenido. Cathy O ́Neil dice: “al hacer referencia a lo que posteamos en esta red social, en el momento en que le doy enviar, pertenece a Facebook y el algoritmo de la red social decidirá́ cómo usarla, calculando las probabilidades que tiene de ser atractiva para cada uno de mis amigos” (O ́Neil 2018, 223).

Lo que representa Facebook, evidencia que los algoritmos no benefician del todo al usuario y le ofrece mayor beneficio a estas compañías y su ambición por el capitalismo de plataformas antes que la salud y seguridad de sus usuarios. Es una responsabilidad corporativa como social en reflexionar sobre los efectos y las consecuencias a la salud que este consumo en línea esta provocando y que de continuar su trayectoria habrá mayores guerras, conflictos y polarización mediática. Entender que existen estructuras de poder y que estos algoritmos tienen efectos adversos, generan desigualad en las personas y abre paso a la manipulación de terceros. “En muchos casos tienen como finalidad direccionar nuestras decisiones, comportamientos y formas de consumo” (García & Valle, 2019 p. 20).

Imparcialidad o neutralidad del algoritmo

Menovich cuestiona los procesos algorítmicos que acaparan las plataformas digitales, debido a que considera que las personas carecen de conocimiento sobre el funcionamiento e implementación de las herramientas en la red social que millones de personas utilizan. Más aún no se tiene ningún poder de decisión sobre cómo operan y qué elementos seleccionan para capturar la atención de los usuarios. Se considera que en la actualidad la imparcialidad o neutralidad de los algoritmos esta casi inexistente (Ramírez & Giménez, 2019 p. 24) ya que se esta cuestionando las verdaderas intenciones sobre los procesos algorítmicos. Un buen ejemplo de ello son los anuncios de publicidad políticos de Facebook, estrategias implementadas para trabajar el consciente del usuario ofreciéndole contendido político que vaya acorde con sus rasgos de personalidad, pero que a su vez iba en contra de los ideales de los usuarios del partido opuesto.

Este fue uno de los patrones que han marcado significativamente la plataforma de Facebook ya que una vez se cumple con la estrategia política, el algoritmo no cesa, continua con su objetivo de optimizar el pensar de ese usuario. De este modo ha sido descrito como la cámara de eco, resaltando aquello que para el usuario será más llamativo. y el filtro burbuja eliminado del radar todo lo que no te parezca interesante, llevando a un contenido totalmente personalizado (J. Pérez & K. Llaneras, 2016). El problema es la dirección hacia donde se dirige, más aún cuando la saturación de información sobre temas de guerras, terrorismo y los conflictos entre países están generando catarsis en los individuos y unos debates tan extremos que, en vez de conectar a la sociedad, lo que esta siendo es separar y destruir.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *