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“Influencers” virtuales y la hiperrealidad de la idealización en la belleza

Por: Kimberly Castro

INTRODUCCIÓN:

Durante más de 200,000 años, los humanos solo tuvimos acceso al mundo físico, lleno de objetos que podíamos tocar, saborear, oír, oler y ver. En la década de 1980, el Internet dio origen al ciberespacio: un mundo informático virtual diseñado para facilitar la comunicación en línea. Luego, en 1991, la Web se puso a disposición del público; una nueva tecnología que cambiaría fundamentalmente el comportamiento humano.

Para los niños que crecen hoy en día, es difícil imaginar una época sin computadoras, teléfonos inteligentes, Google, Twitter, Netflix o Instagram. La época pasada fue una donde existía el aburrimiento, en la que necesitábamos memorizar números de teléfono y pedir direcciones a desconocidos. Hoy, el uso omnipresente de las redes sociales y los dispositivos digitales han hecho que la web se vea y se sienta como el mundo real. La división entre realidad e imágenes se ha derrumbado.

Ahora vivimos en la hiperrealidad, un mundo donde las simulaciones de la realidad parecen más reales que la realidad misma. El concepto de hiperrealidad fue acuñado por primera vez por el sociólogo francés Jean Baudrillard en ‘Simulacra and Simulation’, en el cual la definió como “la generación por modelos de un real sin origen”. Cuando Baudrillard propuso por primera vez la teoría de la hiperrealidad en 1981, se la consideró una idea muy provocadora y controvertida. Hoy en día, la hiperrealidad es un elemento permanente de la vida moderna.

Los influencers virtuales tienen casi tres veces más participación que los influencers reales ahora. La investigación reveló que la interacción de los consumidores con los humanos digitales puede cambiar la forma en que las empresas interactúan con los consumidores con respecto a los canales de comunicación.

DESARROLLO:

Bienvenido a lo hiperreal:

Fnmeka, rapero creado virtualmente en Soundcloud. Imagen tomada en soundcloud.com.

En el nivel final, ingresamos a la hiperrealidad, un estado donde convergen los mundos físico y virtual. Donde ya no podemos distinguir entre las dos realidades. Pero lo que es más importante, la distinción no importaría, porque las personas obtienen el mismo significado y valor del mundo simulado. Los primeros ejemplos incluyen a la influencer virtual Lo Do Magalu, que tiene 5.9 millones de seguidores, Shudu con 185k seguidores y Lil Maquela con 3.1 millones de seguidores en la plataforma de Instagram. Fnmeka, de SoundCloud con tecnología de inteligencia artificial, con 8 millones de seguidores en la plataforma de TikTok, y Genies, una empresa de avatares que cree que todos los humanos necesitarán un avatar para representarse a sí mismos. Imagínate que los robots se apoderen del mundo, eso es un miedo que alguna vez surgió por las películas de ciencia ficción, pero en realidad lo que hizo fue hacer las personas pensar en esa posibilidad. Ahora ha pasado de ser un pensamiento descabellado, a una realidad potencial, gracias a los desarrollos radicales en la ciencia, la ingeniería y la inteligencia artificial. Todavía los humanos aún les falten muchos años para caminar entre robots en la calle, toparse con ellos en el gimnasio y/o hasta cenar junto a ellos en un restaurante, pero en las redes sociales son un lugar donde la interacción H2R (Human 2 Robot) está evolucionando rápidamente durante los años.

En un ámbito diferente, la pornografía ha estado durante mucho tiempo a la vanguardia de la innovación tecnológica. Como era de esperar, la pornografía es una de las únicas industrias donde la realidad virtual (VR) ha alcanzado una adopción generalizada. Un estimado el 60% de los principales sitios web de realidad virtual son sitios de pornografía. Muchos psicólogos advierten que la pornografía en realidad virtual puede desconectar a las personas de la realidad. La hiperrealidad permite a los individuos evitar las dificultades de la vida, reemplazándola por un mundo perfectamente calibrado a sus propios gustos. De manera similar, estamos comenzando a ver la aparición de burdeles de muñecas sexuales en todo el mundo. A pesar de sonar como un extracto de una novela “cyberpunk”, las muñecas sexuales amenazan el futuro de las trabajadoras sexuales. En muchos casos, los clientes eligen muñecos en lugar de humanos para satisfacer sus fantasías.

¿Son los modelos virtuales realmente tan malos?:

Imagen tomada de virtualhumans.org

Dado que todos usan GCI con más frecuencia, como los filtros de Instagram, y están constantemente expuestos a modelos retocados en el marketing de belleza, se puede argumentar que son como lo que ya tenemos. Cameron James Wilson, el creador de Shudu, dijo que está “agregando imperfecciones en lugar de eliminarlas, verás más imperfecciones naturales en la página de Shudu que un influencer promedio”. También se ha presentado un modelo virtual de talla grande con estrías visibles, la hermana de Shudu, y Lil Miquela ha publicado mostrando su vello en las axilas. Esto sugiere que el uso de imágenes virtuales como estrategia de marketing podría utilizarse para promover la autoaceptación, las emociones prosociales y mejorar la autoestima.

Los anuncios son más efectivos cuando las características físicas de los modelos humanos coinciden con las de los consumidores, por lo que es más probable que los consumidores compren ya que el modelo se parece más a ellos. Como la gente prefiere las marcas que están humanizadas, básicamente, cuanto más humanos se ven, mejor.

Influencer virtual; Lil Miquéala:
Lil Miquela es una “persona”, cantante y modelo de moda que obtuvo una gran fama viral en los últimos años debido principalmente del hecho que ella no sea real. Las cuentas a su nombre han estado en Twitter e Instagram desde abril de 2016 y recientemente alcanzó millónes de seguidores. En muchos sentidos, “ella” ofrece contenido similar al de otros artistas jóvenes que trabajan en las redes sociales, por ejemplo; fotos de ella con amigos, en eventos, enlaces en la biografía a artículos de revistas sobre “ella”, etc. Sin embargo, a partir de hoy, todos sus videos musicales tienen menos de 500 mil visitas, un número significativamente desproporcionado para la magnitud de sus seguidores.

¿Qué efectos tendrán los modelos virtuales en los consumidores?:
En la industria de la moda, las preocupaciones más comunes para los consumidores son qué significan los modelos CGI para establecer estándares corporales realistas y la influencia general en la imagen corporal. El impacto negativo de los modelos de moda en la apariencia no es nuevo para nosotros. Ya existen numerosas críticas relacionadas con la cantidad de imágenes de modelos con un físico delgado y activistas que hacen campaña contra la falsa representación de la belleza en las redes sociales. No es de extrañar que los modelos virtuales tengan un impacto en los consumidores que desean poseer una imagen delgada y ser vistos como a la moda.

Tener un cuerpo idealmente delgado y poco realista puede dañar la imagen corporal de las niñas, lo que contribuiría a un mayor riesgo de trastornos alimentarios y de ciclos de peso. Entonces, si las muñecas de juguete no fueran lo suficientemente malas, ahora tenemos modelos basados en muñecas, pero sin saber realmente si son reales.

Modelos virtuales y comparación social:
Desde una perspectiva psicológica, una de las consecuencias negativas de los modelos virtuales es la comparación social. Instagram ha creado una “cultura de comparación” entre sus usuarios y la falta de transparencia de los modelos es un gran problema en términos de comparación social. La “teoría de la comparación social” sugiere que los individuos se esfuerzan por evaluar su progreso y, en ausencia de estándares objetivos, las personas se comparan con los demás para saber cuál es su posición.

Las mujeres que definen la autoestima al cumplir con los estándares de belleza idealizados podrían tener más probabilidades de participar en comparaciones sociales. Esto se debe a que la tendencia de la autoestima en la apariencia tiene consecuencias negativas para el afecto y la estima. También puede influir negativamente en los consumidores para que adopten un comportamiento que intenta por alcanzar estándares de belleza poco realistas. Las comparaciones ascendentes se producen cuando los consumidores se comparan a sí mismos, a menudo de forma inconsciente, con el cuerpo de un modelo (puede ser modelo virtual), ya que se percibe que eso es “perfecto” y esto puede llevar a autopercepciones negativas.

La pandemia (COVID 19) ha expandido el mundo en línea:
En muchos sentidos, el bloqueo actual es el mayor experimento social y psicológico jamás realizado. En el punto álgido de la pandemia, más de la mitad de la población mundial (4.200 millones de personas) sufrió un cierre parcial o total. Nuestra forma de vida ha cambiado. La interacción humana ha sido reemplazada por píxeles digitales transmitidos a través de Internet todos los días. Como era de esperar, la gente ha pasado una cantidad récord de tiempo en línea. Zoom ahora tiene más o menos de 300 millones de participantes diarios, en comparación con solo 10 millones en diciembre de 2019. Twitch ha visto un aumento de audiencia de por lo menos 56% por trimestre. Y las ganancias de Amazon se han triplicado a medida que la pandemia acelera el cambio al comercio electrónico.

Quizás lo más importante es que las plataformas digitales como Zoom, Twitch y Amazon existen desde hace años. La tecnología no ha cambiado, sino nuestra relación con la tecnología. Claramente, el bloqueo global ha sido un catalizador para la adopción masiva del comercio electrónico, los pagos en línea y las videoconferencias. Por primera vez en la historia, hemos logrado mover a la sociedad o, al menos, a una gran parte de personas a la web y se han establecido nuevos hábitos en el mundo digital. En estas condiciones, el mundo virtual comienza a competir con el mundo físico por tiempo, recursos y atención.

El COVID-19 ha resaltado aún más la necesidad de flexibilidad de los influencers. La mayoría de las estrellas de las redes sociales deben permanecer en casa cumpliendo con las pautas de salud locales. Mientras tanto, sus contrapartes digitales pueden continuar viajando por el mundo y saltando de café a café, sin consecuencias, mientras continúan creando contenido atractivo y llamativo. Continúan hablando a la parte de los consumidores y espectadores que miran hacia los influencers, no para vislumbrar la realidad, sino más bien para una versión aumentada y aspiracional de la misma. Ya sea una moda pasajera o un gran avance en marketing, los embajadores de marca de avatar digital representan una nueva convergencia de arte, comercio y tecnología.

Miquela, influencer virtual. Foto tomada en http://forbes.com.

Otro aspecto problemático de los influencers virtuales es que están creando estándares de belleza que son literalmente imposibles de alcanzar. Los usuarios de las redes sociales ya están teniendo que separar la realidad de las fotos de personas influyentes humanas muy inventadas, alteradas mediante cirugía plástica y editadas digitalmente, lo que es un ejercicio suficiente de autoestima y confianza en sí mismo. Pero luego agregue imágenes de píxeles inhumanamente perfectos y puede convertirse en un campo minado de comparación. Además, si bien algunos influencers virtuales son totalmente generados por computadora, otros se crean “mejorando” modelos humanos con gráficos. ¿Podría la creación de avatar ser solo un disfraz para la última versión de edición de fotos? Tendremos que esperar y ver cómo se desarrollan las cosas a medida que los influencers virtuales continúan apareciendo en lugares cada vez más inesperados y los usuarios de las redes sociales se vuelven más conscientes de su presencia.

Como podemos ver, hay muchos matices cuando se trata de las máquinas de marketing que llamamos influencers virtuales. Aunque existe una preocupación válida con respecto a la falta de transparencia, apropiación y estándares de belleza poco realistas, también hay mucho potencial para el marketing creativo y respetuoso con el planeta. Solo podemos esperar que a medida que se presenten más influencers virtuales al mundo, los humanos detrás de ellos seguirán siendo conscientes y respetuosos de las responsabilidades y oportunidades que vienen con ellos.

CONCLUSIÓN:
La pandemia mundial ha desdibujado aún más las líneas entre el mundo físico y el digital. Ahora vemos que el mundo virtual compite con el físico por los recursos. En la próxima década, los dos mundos convergerán, creando un estado de hiperrealidad: una simulación de la realidad sin origen. Aunque puede ser fácil descartar la hiperrealidad como una especie de fantasía de ciencia ficción. Solo tenemos que mirar los cambios radicales en el comportamiento humano y la adopción tecnológica durante el bloqueo actual. En verdad, los elementos de lo hiperreal ya han entrado en la cultura dominante. Este punto adquiere una importancia adicional, si se tiene en cuenta que los líderes del nuevo mundo, la Generación Z, se sienten más cómodos viviendo en línea.

Para citar a Marshall McLuhan, “damos forma a nuestras herramientas y luego nuestras herramientas nos dan forma a nosotros”.

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Baudrillard, J., & Glaser, S. F. (2020). Simulacra and simulation. Ann Arbor: The University of Michigan Press.
  2. Ewe, Koh. (2021). Inside the Increasingly Weird World of Virtual Influencers. SG.
  3. Data Mining: Concepts and Techniques. Veer Surendra Sai University of Technology, Lecture Notes, Lecture1422914558, https://vssut.ac.in/lecture_notes/lecture1422914558.pdf.
  4. McLuhan, M. (2001). Understanding media. Routledge.


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