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“El ‘Instagram Face’, la formación de nuevas realidades en base a la apariencia y presencia social de la mujer.”

En el siglo 21, los medios sociales han sonsacado el mundo como lo conocemos gracias al acceso libre de información. La información puede venir en distintas formas tales como videos, fotografías, escritos, audios o un conjunto mixto de estos; a esto se le conoce como multimedialidad. La multimedialidad de estas plataformas sociales nos ha permitido tener un vistazo en la vida de personas individuales o el mundo entero con el internet como fuente. Tal visualización es representada en la red conocida como Instagram ya que millones de individuos plasman sus vidas en el sitio.

Cuando las personas añaden fotografías, videos o cualquier otro contenido a Instagram, estos son categorizados por popularidad mediante la utilización de algoritmos. Estos algoritmos buscan lo que mas disfruta la multitud en la plataforma para luego mostrárselo a usuarios con intereses similares. Demostrado por la periodista Jía Tolentino (2019), para la revista The New Yorker, el consumo de las personas mediante estos algoritmos crean estandarizaciones en el estilo de vida de la mujer junto a su belleza; entre las estandarizaciones esta lo que ella llama como “El Instagram Face”. El “Instagram Face” es un conjunto de rasgos físicos que tienen las personas más buscadas por los algoritmos en Instagram. Los rasgos son: un cutis sin impurezas, una nariz pequeña junto a ojos, labios y una cara más pronunciada tales razgos son vistos en celebridades como Kylie Jenner o Kim Kardashian.

 El “Instagram Face” surgió en el 2012 cuando Instagram copió la idea de Snapchat que ellos llamaron “lenses”. Estos lenses le permitirían al usuario divertirse cambiando su apariencia a animales, cosas, cambiar la edad o apariencia. Aun así, desde un principio, estos filtros digitales en las plataformas de Snapchat e Instagram son usados por los usuarios más para simular los rasgos ya mencionados en las caras de las celebridades.  Sin embargo, a propósito de este ensayo, se evidenciará como el “Instagram Face” ahora se ha vuelto una realidad física en el cuerpo de la mujer, desde un origen simulado, dando forma a una nueva realidad referente al consumo mediático, la cultura visual y la hiperealidad.

Esta tendencia del “Instagram Face” despierta en muchos usuarios el interés de tener una apariencia similar a los más famosos para apelar a los medios u otras personas utilizando la plataforma de Instagram; es decir obtener la misma atención que las celebridades. Por esto, muchos usuarios incurren en métodos para alterar su cuerpo que en muchas ocasiones cuestan miles de dólares. Mas que retribuir una necesidad por medio de estos procedimientos se esta satisfaciendo el deseo al supuesto éxito que traen. Zygmunt Bauman en su estudio titulado “Consuming Life” (2001) nos habla de como la sociedad evoluciona de un consumo racional a uno irracional. Utilizar capital, que originalmente está destinado a aportar a nuestra sobrevivencia, para recibir un cambio de rasgos faciales con el fin de obtener un sentido de aceptación o aprobación por parte de usuarios o los medios es justamente de lo que Bauman comenta en su trabajo.

En un momento de la sociedad se consumía para saciar las necesidades de sobrevivencia, pero luego el consumo se encamino por el deseo humano. Vemos cómo pasamos de la racionalidad a la irracionalidad en el consumo. Además, se ve claramente como los medios presentan el “Instagram Face” como una manera de denotar superioridad creando un perfil que todos quieran consumir. Mediante anuncios y publicidades es que se logra denominar el “Instagram Face” como un estándar de la belleza humana e incide en la conducta de los consumidores. Bauman menciona el narcisismo como parte de la acción de consumir. Hoy día, tal narcisismo se ve plasmado en las redes mediante interacciones o “likes” el cual afecta a las personas de manera mundana y patológica. En el caso de la periodista Tolentino, a ella le parecían totalmente innecesarios, pero de alguna manera la llegaron a incomodar por medio de la manifestación de sus inseguridades. “The sun went down, and the hills of L.A. started to glitter. I had the sense that I was living in some inexorable future. For some days afterward, I noticed that I was avoiding looking too closely at my face.”

Como tantas otras mujeres, Tolentino se sintió incómoda con la idea de que su belleza no fuese suficiente para mundo tan enfocado en lo visual. Las alteraciones cuticulares que incurren las personas utilizando métodos costosos como el botox, silicona inyectable, implantes o lipofreeze, según Tolentino, crea una modificación irreal de sus caras. Los rasgos faciales de las personas que son intervenidos para tales métodos, no son pertenecientes a su código genético sino mas bien a un código computarizado. El internet se vuelve un instrumento para crear una cultura de decepción por medio de la priorización de lo visual y la minimización de la acción. Tolentino explica que el “Instagram Face” ha promovido que cuando ocurren catástrofes globales o situaciones adversas a la sobrevivencia humana los usuarios en las redes se solidaricen más con la apariencia que con la causa. “The Internet favors representation over reality… Its much easier representing a cause by posting a Selfie with a filter on Instagram rather tan going to an organization meeting, organizing a strike or a boycott, the way that solidarity is supposed to be enacted.”

Jia Tolentino en una entrevista de Amanpour & Co. para PBS sobre sus ensayos a base del Instagram Face.

El profesor Nicholas Mirzoeff (1999) expresa que la cultura visual depende de cierta propiedad a la hora de distinguir la existencia en la era moderna. Tal propiedad viene siendo el discernimiento de imágenes mediante la lógica de los usuarios y la semiótica. Esto significa que la semiótica, siendo esta la interacción entre el signo, el espectador y la tecnología que lo posibilita, debe siempre ser cuestionada por la sociedad; el “Instagram Face” no es la excepción. Cada día de manera inconsciente y consciente estamos bombardeados de imágenes para absorber su significado y sus representaciones implícitas. En el caso del “Instagram Face”, las mujeres son el blanco de representaciones como esta para comercializar sus inseguridades y su desestimación.

De tal manera, el “Instagram Face” influye en los medios a través de la idea de que la objetivación de la mujer se puede utilizar para controlar el mercado. Las mujeres son la población que más se ve incurriendo en los cambios del “Instagram Face”. Según los datos del American Society of Plastic Surgeons (ASPS) el noventa y dos porciento de todos los procedimientos relacionados a la creación del “Instagram Face” son hechos a mujeres. Esto significa que hay una alta demanda, departe de las mujeres, por asimilar una apariencia distinta para crear un mercado a base de su cuerpo. Su representación, como establece Tolentino, se vuelve un objeto con el fin de hacer dinero o tener éxito en la vida y nada más. “In a world where women are rewarded for youth and beauty in a way that they are rewarded for nothing else—and where a strain of mainstream feminism teaches women that self-objectification is progressive, because it’s profitable—cosmetic work might seem like one of the few guaranteed high-yield projects that a woman could undertake.”

Según Alya Mooro (2017) del New York Post, el “Instagram Face” presenta una gran problemática al homogenizar la apariencia de la mujer ya que se pierde la esencia de la diversidad y la realidad. El “Instagram Face” termina siendo un constructo social a base de un ideal pre construido sobre lo que se considera bello en la apariencia física de la mujer. El mero hecho de que el “Instagram Face” nació de una plataforma digital y ahora se ve presentada en la vida real es un concepto totalmente hiperreal. Según el autor Jean Baudrillard, en su escrito Simulacra and Simulations (1981), los constructos sociales a base de ideas pre construidas se denotan hiperreal cuando estas pierden su toque alusivo a la existencia.

La sociedad está inmersa en una realidad construida a través de simulacros creados mayormente por los medios sociales. Los medios sociales nos alimentan patrones de consumo tal como el “Instagram Face” a través de la multimedialidad. La venta de todo en la sociedad mediante una cara bella, agradable y considerada perfecta es meramente un desvarío. El “Instagram Face” y la hiperrealidad van de la mano. La hipperrealidad dentro del “Instagram Face” se refleja mediante la explicación de que el ser humano a la hora de tenerlo todo no puede distinguir entre lo que realmente necesita y lo que no. El hiperconsumo por medio del Instagram Face se ve fomentado por la indiscriminación de las prioridades socioeconómicas y la importancia en representar visiones consumistas utópicas del mundo. 

El Periodista Robert Hoge (2015) explica que Hollywood y la publicidad tienen mucha culpa con la creación de representaciones de lo que se considera como tener una cara hermosa; pero, más que nadie, es la sociedad quien promueve ideales como el “Instagram Face” para consumir. En la sociedad los que controlan lo que es aceptable y no aceptable relacionado al físico y la belleza son aquellos con un poder hegemónico desmesurado. Según Hoge, estos poderes hegemónicos nos hacen creer en simulacros tales como el Instagram Face como uno real para absorberlo y usarlo como nuestro. Él explica que le debemos dar forma a nuestros rostros mediante el deslumbramiento del carácter humano para hacer bien en el mundo en vez de enfatizar los estándares de belleza. Nos enfocamos en las representaciones de la belleza en los medios sociales, las películas y las series sin tomar en cuenta que estas son, como antes mencionado, un simulacro.

El Periodista Robert Hoge dando un Ted Talk sobre la aceptación de uno como persona sin importar la apariencia física.

El “Instagram Face” es una realidad naturalizada creada por los medios ya que es aceptada por varios miembros de la sociedad pero aún así está en desarrollo y cuestionamiento. Las grandes corporaciones que controlan las aplicaciones de alteraciones faciales como Instagram, YouCam Makeup, Faceapp y Face Tune tienen el efecto de transformar la visión de miles de usuarios a favor de su poder hegemónico para consolidar unas ideologías dominantes. Estas hacen sus usuarios parte del proceso al “Instagram Face” ya que muchos se han hecho cambios faciales y dependen de las nuevas tecnologías para en ellas encontrar una nueva realidad en el mercado. Nuestra exposición al “Instagram Face” nos ha hecho polemizar nuestra realidad y el uso de estas tecnologías.

La aplicación Faceapp y sus distintas funciones.

Tolentino hace alusión de que la dependencia de las redes sociales ha aumentado que las personas se vean representadas en “Instagram Face” y tengan el deseo de favorecer procedimientos quirúrgicos en sus caras. Los cirujanos plásticos en la ASPS asocian la influencia de las redes sociales, el “Instagram Face” y la cirugía plástica con una condición mental que se llama Selfie Dysmorphia. La condición del Selfie Dysmorfia es cuando una persona no se siente cómoda con su propio rostro al tomarse una foto con su cámara frontal utilizando un filtro y esta decide ajustar su estructura facial, utilizando cirugías plásticas, para que asemeje la función del filtro al que quiere parecer.

Las personas que padecen de Selfie Dysmorfia piensan que la mejor versión de ellos mismos es la versión con las alteraciones reales o digitales mediante el uso de la tecnología o cirugías. En este caso, la tecnología, las redes sociales y el “Instagram Face” están afectando la autoestima de millones de personas. El filósofo canadiense Marshall McLuhan, en su escrito Understanding Media (1964), proclama que la sociedad forma sus propias herramientas y luego estas forman a los individuos que la componen ya sea de manera positiva o negativa. En estos tiempos, para las personas a favor del “Instagram Face” o que padecen de Selfie Dysmorfia el cuerpo se vuelve una herramienta que se puede cambiar para favorecer intereses comerciales.

Unos ejemplos de la imperfecciones que las personas desean cubrir incluyen los dientes amarillos, el acné, el tamaño de los ojos boca o nariz.

A modo de reflexión, “El Instagram Face” es meramente una representación denegada de la humanidad. Esta ha limitado el trabajo que muchos han puesto a desarrollar las plataformas digitales para la conveniencia de todxs. Nosotros como una parte fundamental de los medios debemos saber y reconocer los estereotipos, los estándares sociales y los estigmas que le hacen daño al desarrollo de un mundo saludable. Comparto el mensaje del periodista Robert Hoge de aprender a aceptarse a uno mismo y tener un tiempo fuera de las redes sociales. Muchas veces nosotros terminamos siendo nuestros peores críticos y esto es un pensamiento a batallar por generaciones futuras.

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