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Movimiento #MeToo: interrupción de discurso alimentada por la popularidad y el poder

The 'me too' movement's success took a decade of work, not just a hashtag.  And there's more to do.
Arte por Chelsea Stahl, NBC News

Mucho antes de que los hashtags alcanzaran el auge que tienen en la actualidad, las masas recurrían a otros mecanismos cuando querían reunir reclamos con una finalidad en común. En las redes sociales, su uso ha permitido que los usuarios puedan discernir entre distintas publicaciones y encontrar temas particulares de interés. Los hashtags han formado parte de las herramientas que los sujetos han utilizado para alzar y hacer sentir su voz entre las masas. Las distintas plataformas digitales han sido su medio de cultivo y proliferación. Aunque en el pasado algunos movimientos sobresalientes no han tenido que recurrir a los hashtags para cumplir sus objetivos, otros han logrado mayor alcance gracias a su uso en distintas redes sociales. Los hashtags se han transformado en herramientas de poder. En ocasiones, estos representan un mecanismo de defensa para sectores de la población que han sido oprimidos. Entre los grupos que han utilizado un hashtag como vehículo discursivo se encuentran las víctimas de agresión sexual, quienes junto al apoyo de otras personas crearon un movimiento utilizando el hashtag #MeToo. Pero, para entender su impacto, hay que reconocer factores que han contribuido al desarrollo de este movimiento. Las plataformas digitales, elementos del social media logic como popularidad y datafication, la interrupción de discurso, y la resistencia aparentan sobresalir en este proceso.  

Sus inicios, “el medio es el mensaje” y la popularidad

Los hashtags y su uso sirven de ejemplo de cómo la tecnología ha facilitado el alcance de un mensaje. Las plataformas sociales les han otorgado extensión a las voces de los individuos. “El medio es el mensaje” es una frase publicada por Marshall McLuhan, la cual significa que el medio está adherido al mensaje. Por lo tanto, esta relación tiene influencia en cómo el mensaje es percibido. Las personas partícipes de distintos movimientos han aprovechado este atributo del social media. Éstas han logrado dejarle saber a las audiencias su sentir respecto a un problema. No obstante, el movimiento #MeToo no contaba en un principio con los mismos instrumentos que tuvo luego de poco más de una década, por lo que el impacto en la sociedad fue distinto en ese entonces. En este caso, a pesar de que el mensaje era el mismo desde un inicio, el social media ayudó a enfocar la atención de la audiencia al movimiento.

El movimiento #MeToo (originalmente sin el hashtag) fue fundado por la activista estadounidense Tarana Burke en 2006 (Just Be Inc., 2020). Luego de participar en una sesión donde una niña dio un testimonio sobre el abuso sexual que recibió de parte del compañero sentimental de su madre, Burke sintió impotencia en cuanto a qué decir. Durante entrevistas posteriores, la activista expresó que le hubiera gustado decir en ese entonces “Me too” o “yo también” (en español), refiriéndose a “yo también pasé por eso”.

Foto por Tallahasee Democrat: Tarana Burke participando del Essence Festival en Louisiana en julio de 2018

A pesar de los esfuerzos iniciales de parte de la activista, no fue hasta el 2017 que el movimiento tomó más fuerza luego de la creación del hashtag con el mismo nombre. El mismo surgió a consecuencia de las alegaciones de abuso sexual que se hicieran en contra del productor de películas estadounidense Harvey Weinstein (Ohlheiser, 2017). En ese entonces, la actriz Alyssa Milano utilizó la plataforma de Twitter para promover que otras víctimas de algún tipo de violencia sexual se atrevieran a hacer declaraciones sobre sus experiencias. La actriz expresó que se inspiró en el movimiento iniciado por Burke.

Foto por Time: Alyssa Milano (a la izquierda), Tarana Burke (a la derecha)

Según estudiosos como Altheide y Snow (1979), el mass media tiene la capacidad de filtrar aquellas voces con influencia y otorgarles mayor peso de acuerdo con el poder que estas tengan. Van Dijck (2013) también menciona ésto y expone que la tendencia del mass media es presentarse como plataformas neutrales, más, en la realidad éstas operan como filtros (donde unas personas tienen más exposición que otras). En este caso, parte del apoyo al movimiento #MeToo ha sido de parte de famosos o celebridades, por lo que el elemento de popularidad en el social media aparenta ser uno de los precursores principales del éxito del movimiento. Muchos concuerdan que el status y fama de la actriz han sido los agentes catalíticos para este logro. En ese entonces, Milano ya contaba con millones de seguidores en su cuenta de Twitter, plataforma digital donde se publicó por primera vez el hashtag.

El uso de #MeToo se disparó de manera rápida en diferentes plataformas de redes sociales. Por ejemplo, en Twitter se usó alrededor de 200,000 veces el día en que fue utilizado por primera vez el 15 de octubre de 2017 (Sini, 2017). En otras plataformas como Facebook, el mismo fue utilizado por más de 4.7 millones de personas en 12 millones de publicaciones durante las primeras 24 horas de ser publicado (Santiago, 2017). Este fenómeno se ha convertido en ejemplo de cómo nuevos avances en tecnología han contribuido en cuán rápido se difunde un mensaje entre las masas.

La gráfica a continuación muestra la cantidad de veces que #MeToo fue mencionado en las redes sociales durante el periodo del 1 al 17 de octubre de 2017 (Brockelbank, 2017).

No obstante, a pesar de la influencia de las celebridades, algunos estudiosos del movimiento indican que lo que distingue a #MeToo de otros movimientos no fue simplemente el apoyo de éstas, sino que utilizaron su fama como herramienta para amplificar sus reclamos. Michael Cornfield, profesor de George Washington University, dijo que las celebridades se habían involucrado en otras causas anteriormente pero no de una manera tan visible como ocurrió con #MeToo (Ohlheiser, 2018). El profesor también expuso que el movimiento, no solo va a ser difícil de olvidar, sino que también será un gran reto replicarlo en un futuro.

Interrupción del discurso: un alto a los agresores

Antes de que el movimiento #MeToo fuera impulsado, según la escritora estadounidense Anna North (2019), uno de los problemas a nivel sistemático era el uso de acuerdos de “no-divulgación” de parte de hombres en el poder. North menciona el caso de Zelda Perkins, quien fue asistente de Weinstein. Perkins firmó un acuerdo que evitaba que hablara, incluso a miembros de su familia, sobre las acciones impropias que el director le hizo en distintas ocasiones. Este tipo de acuerdo le permitía a los ricos en el poder “comprar el silencio” de sus víctimas.

Pero los usuarios involucrados en el impulso del hashtag han logrado tomar la posición de aquellos hombres en altas posiciones socioeconómicas; ha sido un golpe contra la hegemonía dictada por ellos. Hebdige en su artículo define hegemonía como una situación donde hay alianzas entre grupos sociales que ejercen autoridad social sobre grupos subordinados mediante la imposición de ideas. Por tanto, los usuarios son los que aparentan alcanzar cierto control en la actualidad sobre cómo se maneja la situación, motivando a las víctimas a declarar y al mismo tiempo cambiar la percepción de la audiencia en general.

Un ejemplo de ello ha sido el cambio en percepción de parte de la sociedad en cuanto a temas relacionados a conductas sexuales impropias, género y poder. North hace mención en su artículo sobre las reacciones de los norteamericanos a la confirmación de Brett Kavanaugh como juez de la Corte Suprema de Estados Unidos en 2018. Kavanaugh había sido acusado por la actual profesora en psicología en la Universidad de Palo Alto en California Christine Blasey Ford, quien declaró fue agredida sexualmente por éste mientras ella cursaba estudios de escuela superior. De acuerdo con una encuesta realizada en diciembre de 2018 por el centro de investigación PerryUndem, el 50% de los que votaron por su elección pensaban que los hombres tenían más poder que las mujeres en el gobierno. En una encuesta posterior realizada por el mismo centro, un 49% de los votantes y 76% de los miembros del partido demócrata estuvieron de acuerdo que una de las razones por la cual el juez Kavanaugh fue confirmado es porque los hombres quieren mantener su poder en el gobierno.

Aumento en reportes de casos: las víctimas están hablando

En estadísticas que se han desarrollado como parte de algunos trabajos de investigación, se refleja un aumento en la cantidad de crímenes reportados relacionados a violencia sexual. Levy y Mattsson, estudiantes candidatos a grado doctoral en Economía de la Universidad de Yale, concluyeron en un estudio publicado en 2017 que el hashtag fue responsable de un aumento de 7% en reportes relacionados a crímenes sexuales luego de apenas 3 meses de ser impulsado el movimiento en las redes sociales. Este incremento notable se continuó reflejando durante el año 2018.

El hashtag también es un ejemplo de cómo los medios han transformado los roles entre las audiencias y los productores. Los avances tecnológicos han logrado que las barreras entre estos dos grupos se disipen y han permitido que todos puedan ser partícipes en la producción de información (Bruns, 2008). El público inició un proceso de comunicación, de activismo. Gracias a las plataformas digitales, los usuarios no han tenido que limitarse a un contenido ya previamente compartido; no tienen que esperar a que algún medio apruebe y transmita el mensaje que quieren proliferar. Por tanto, las redes sociales les han brindado a los usuarios el espacio para hacer declaraciones relacionadas al tema cuando así lo sientan.

Foto publicada por la revista Time en 2017: El movimiento #MeToo ha provocado que personas de distintas ideologías participen en un fin común, recibiendo elogios como el de esta revista, la cual seleccionó al movimiento como “la persona de mayor influencia” en ese año.

Choque y resistencia, ¿datafication?

A pesar de que el movimiento ha contado con el apoyo de distintos grupos, la mayoría han estado compuesto de mujeres. Estudiosos como Lee (2018) sugieren que la poca participación de los hombres en este movimiento es debido a que “debilita el poder del patriarcado” y su apoyo podría ocasionar que se disuelva el poder que los hombres poseen sobre las mujeres. Sin embargo, otros como Pleasants (2011) sugieren que el distanciamiento de los hombres de los movimientos feministas se debe a que éstos son percibidos como enemigos o perpetradores en lugar de verlos como aliados. En el caso de #MeToo, el apoyo de los hombres al movimiento ha disminuido desde que surgió en 2017.

“U.S. Men Less Concerned with Sexual Harassment Since Start of #MeToo”

Por otra parte, algunos investigadores consideran que los medios de comunicación no necesariamente han contribuido al empoderamiento de parte de las víctimas. En una investigación realizada por Yulia Tsvetkov y su equipo en Carnegie Mellon University en 2019, se desarrolló una metodología para generar un sistema de puntuaciones de acuerdo con las palabras usadas en distintas publicaciones antes y después del surgimiento de #MeToo. Como parte de los resultados, los investigadores concluyeron que los medios de comunicación continúan presentando a los hombres como sujetos poderosos de manera constante, incluso, luego de las implicaciones sobre hostigamiento sexual. Tsvetkov considera que tales eventos debilitan los esfuerzos del movimiento #MeToo. En la lectura de Van Dijck se menciona el principio de datafication, el cual le otorga a las redes sociales potencial de controlar lo que observamos en base a nuestras propias acciones mientras navegamos. Esta característica del social media puede usarse como arma de oposición a quienes apoyan al movimiento. Los poderosos que estén en contra pueden usar estas mismas plataformas para tratar de influenciar en las posturas de los usuarios en las redes.

A pesar de esto, la desigualdad de género parece haber recibido un golpe duro luego del inicio del movimiento. Gloria Steinem, cofundadora del Women’s Media Center, expresó que lo que les pasaba a los hombres era considerado como una situación política, mientras, lo que les ocurría a las mujeres se denominaba como cultural (antes del surgimiento del movimiento). El visualizar ese tipo de conducta hacia las mujeres de esa forma podría atribuirle un sentido de justificación. Se percibe como un señalamiento sobre algo cotidiano y como una conducta naturalmente aceptada (“boys will be boys” es la frase que me viene a la mente). Steinem añadió que el referirse a la violencia sexual como algo político permite que este tipo de conducta se pueda modificar.   

Una “nueva democracia”

Ilustración por The New Yorker

Los efectos del movimiento se han reflejado en las leyes de algunos países. A medida que #MeToo se popularizó, muchos estados norteamericanos comenzaron a modificar sus leyes, prohibiendo el uso de acuerdos de no divulgación en casos de conductas sexuales inapropiadas. Este tipo de acciones se prohibió, no solo en el mundo del entretenimiento, sino que abarca a todo tipo de industria laboral. Un ejemplo de ello ocurrió en el 2019 en Nueva York, donde el estado expandió la cobertura de la ley sobre hostigamiento sexual a trabajadores domésticos (North, 2019). Mientras, el estado de California incluyó en 2018 protección a víctimas de hostigamiento en ambientes laborales con énfasis en las relaciones de negocios con productores.

El alcance del movimiento también parece haberse manifestado en distintos sectores poblacionales. Parte de los resultados en la misma investigación de Yale incluyeron que el reporte de los nuevos crímenes fue uniforme entre personas de diferentes grupos raciales y socioeconómicos. Los investigadores no encontraron diferencias luego de analizar datos sobre los incidentes de 7 ciudades de Estados Unidos cuyas poblaciones suman un total de 16 millones de habitantes (Denver, Kansas City, Los Ángeles, Louisville, Nashville, New York y Seattle).  A pesar de que algunos medios indican que los esfuerzos de parte de mujeres de raza negra (como el caso de Burke) no se han aplaudido de la misma manera que mujeres de otras razas, el impacto en la sociedad aparenta haber sido similar.

El desarrollo del movimiento #MeToo ha sido catalítico para que las víctimas de algún tipo de violencia sexual puedan romper muchas de las barreras que las han hecho callar. El uso del hashtag en las plataformas sociales ha logrado la integración de millones de personas y creado una red de apoyo que continúa impulsando el movimiento. Aunque estructuras como la hegemonía patriarcal continúan presentes en la sociedad, movimientos como #MeToo han ido lacerando poco a poco su dominio. Aún faltan acciones para acabar de romper la estructura en la que se resguardan los agresores. Para ello, movimientos como #MeToo deben continuar utilizando la tecnología a su favor y fortalecer su resistencia ante quienes se oponen a su discurso; falta continuar desarrollando alianzas con quienes tienen más poder.

Referencias

Brocklebank, D. (2017). #MeToo Stats Highlight the Prevalence of Sexual Assault Today. http://fantomdan.co.za/metoo-stats-highlight-the-prevalence-of-sexual-assault-today/

Burwick, K. (2017). Time’s 2017 Person of the Year Goes to Sexual Harassment Silence Breakers    https://movieweb.com/time-magazine-2017-person-of-year-silence-breakers-sexual-harassment/

Carnegie Mellon University. (2019). #MeToo media coverage sympathetic to but not necessarily empowering for women.                                                 https://www.eurekalert.org/pub_releases/2019-08/cmu-mc081319.php

Hassanein, M. (2019). #MeToo Movement founder Tarana Burke to speak at FAMU Friday. https://www.tallahassee.com/story/news/2019/04/17/metoo-movement-tarana-burke-speak-famu-friday/3485310002/

Just Be Inc. (2020). The inception. https://justbeinc.wixsite.com/justbeinc/the-me-too-movement-cmml

Lee, Bun-Hee. (2018). #Me Too Movement; It Is Time That We All Act and Participate in Transformation. https://www.researchgate.net/publication/325368237_Me_Too_Movement_It_Is_Time_That_We_All_Act_and_Participate_in_Transformation

McLuhan, M. (1964). The Medium is the Message. https://web.mit.edu/allanmc/www/mcluhan.mediummessage.pdf

North, A. (2019). 7 positive changes that have come from the #MeToo movement. https://www.vox.com/identities/2019/10/4/20852639/me-too-movement-sexual-harassment-law-2019

Ohlheiser, A. (2017). The woman behind ‘Me Too’ knew the power of the phrase when she created it — 10 years ago. https://www.washingtonpost.com/news/the-intersect/wp/2017/10/19/the-woman-behind-me-too-knew-the-power-of-the-phrase-when-she-created-it-10-years-ago/

Ohlheiser, A. (2018). How #MeToo really was different, according to data.  https://www.washingtonpost.com/news/the-intersect/wp/2018/01/22/how-metoo-really-was-different-according-to-data/

Pleasants, R. (2011). Men Learning Feminism: Protecting Privileges Through Discourses of Resistance. https://www.researchgate.net/publication/254117960_Men_Learning_Feminism_Protecting_Privileges_Through_Discourses_of_Resistance

Roth, O, Ne’eman, V, y Bonny, H. (2019). #MeToo Empowerment Through Media: A New Multiple Model for Predicting Attitudes Toward Media Campaigns. https://ijoc.org/index.php/ijoc/article/view/11414

Santiago, C. (2017). An activist, a little girl and the heartbreaking origin of ‘Me too’. https://www.cnn.com/2017/10/17/us/me-too-tarana-burke-origin-trnd/index.html

Sini, R. (2017). How ‘MeToo’ is exposing the scale of sexual abuse. https://www.bbc.com/news/blogs-trending-41633857

Yale University. (2020). Yale University Study Finds a Major Impact of the #MeToo Movement on Sexual Assault Reporting.                      https://www.wiareport.com/2020/02/yale-university-study-finds-a-major-impact-of-the-metoo-movement-on-sexual-assault-reporting/

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