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Binge watching Netflix promete un futuro feminista

Conoce cómo el hacer maratones de las producciones de Netflix pueden ser beneficiosas para los movimientos feministas, tras el COVID-19.

El consumo adictivo de las producciones de Netflix como discurso social durante la pandemia COVID-19

     La pandemia COVID-19 ha reconstruido la manera en que la humanidad se educa y socializa. Solo basta con mirar nuestras actividades del 2020. Todas se resumen en las interacciones virtuales.  Esta fue la respuesta a la práctica del distanciamiento social para proteger la salud de las masas en muchos lugares, y, de paso, trajo consigo el aumento en las actividades cibernéticas como el binge watching Netflix. Es decir, un consumo ansioso hacia una plataforma digital que se ha caracterizado por trabajar temas controversiales como el feminismo a través de las mujeres protagonistas en las series, películas y documentales. Entonces, ¿es posible que una práctica adictiva hacia este tipo de audiovisuales pueda reformar sociedades a una feminista?

Movimiento feminista MeToo

     Un aspecto social que todavía necesita atención lo es la equidad entre géneros. Existe un movimiento feminista llamado MeToo con el cual denuncian acosos y violaciones contra las mujeres a nivel internacional. Prácticamente, este llamado feminista tomó fuerza con las alegaciones de acoso y agresión sexual por parte del productor de cine y ejecutivo Harvey Weinstein en octubre 2017 (Wikipedia, 2020).  

“La frase (Me too), utilizada durante mucho tiempo en este sentido por la activista social Tarana Burke, fue popularizada por la actriz Alyssa Milano, quién animó a las mujeres a tuitear sus experiencias para demostrar la naturaleza extendida del comportamiento misógino. ​ Desde entonces[,] el hashtag ha sido utilizado por más de 500 000 personas, entre ellas muchas celebridades”.

(Wikipedia, 2020, ⁋1)

     Así mismo, este movimiento se ha relacionado con las producciones de Netflix a la hora de hacer propagandas. Esto se debe a que las mujeres están obteniendo los papeles protagónicos dentro de las películas, series y documentales. Claro, y con esto, el punto de vista feminista gana un espacio en el entretenimiento popular. Así lo expresó la activista feminista y diseñadora de ropa interior femenina Marlies Dekkers (2020):

“One of the most important elements was the influence of television series on Netflix and HBO… Netflix and HBO started to test if these female-injected series could succeed as well. When the public reacted enthusiastically, they continued to do so, with women gradually becoming more and more demanding, as in: “Hey, we need better roles.”

(Marlies Dekkers, 2020, ⁋3)

     Entonces, sabemos que toda producción audiovisual tiene una historia por contar y, por lo tanto, una moraleja por aprender. Pero ¿qué sucede cuando juntamos el aprendizaje con el binge watching?

Binge Watching

     Binge watching implica una conducta adictiva, en este caso, estar expuestos por mucho tiempo a producciones audiovisuales. Por ejemplo, cuando una persona ve la primera temporada de una serie de una sentada. Una actividad como esta puede ser un factor de mucha influencia ideológica para quien lo consuma. No obstante, esto no es lo único. A esto, hay que sumarle que la población practicante de esta conducta está creciendo con gran facilidad. No es para menos, las plataformas digitales estudian a su población y trabajan para crear interacciones con éxitos. Sin embargo, sus logros pudieron deberse a otras circunstancias en el 2020: la pandemia.

     La pandemia del Covid-19 provocó que se tomara el distanciamiento social como un mecanismo en contra del virus, causando así la práctica popular de los encierros en los hogares. Por falta de actividades extracurriculares, las personas pasaron a mantener una vida social virtual. Eso incluye al entretenimiento como Netflix. Esta plataforma digital tiene popularidad por su variedad de contenido en las películas, series y documentales. También, cuenta con una mensualidad accesible para los(as) consumidores(as). Según un estudio realizado por Forbes, Netflix cuenta con 183 millones de subscriptores a nivel internacional para el mes de septiembre 2020 (González, 2020, ⁋2). Por ende, ha tenido buena acogida. ¿Esta podría convertirse en la herramienta más efectiva para construir sociedades?

Sociedad del espectáculo

     De acuerdo con Nicholas Mirzoeff (2003), somos una “sociedad del espectáculo” y “se nos convence con la imagen más que con el objeto” (p.53). Por eso, es fácil que conectemos con Netflix y sus producciones audiovisuales, y mostremos mayor interés. Incluso, esto explica por qué el binge watching se ha convertido en una práctica popular en poco tiempo. Mientras Netflix busca la manera de atraer con el entretenimiento, el ser humano busca aquello que le provoque placer.

     A pesar de que estas preferencias a lo visual forma parten de nuestra naturaleza, es en la posmodernidad donde se ha intensificado.

“…la posmodernidad marca la época en la que las imágenes visuales y la visualización de las cosas que no son necesariamente visuales han avanzado de forma tan espectacular que la circulación global de las imágenes se ha convertido en un fin en sí misma, tomando posiciones a gran velocidad a través de la Red”. (Mirzoeff, 2003, p. 27)

     Son las nuevas generaciones, como los milenials y gen z, las que han demostrado estas tendencias. Seamos honestos, entre un texto y un vídeo… ¿Cuál creen que ganará? Se los dejo a ustedes, pero es más que claro que los visuales tienen poder de convencimiento. ¿Acaso no dicen “ver para creer”? Mirzoeff aclaró: “La cultura visual era considerada una distracción para salir de campos tan serios como los textos y la historia. Ahora se ha convertido en el emplazamiento de un cambio cultural.”

(Mirzoeff, 2003, p.58)

    Es un cambio cultural interesado en lo sublime como punto de partida para el interés. Sublime consiste en “presentar lo impresentable” (p.38). Cosa que se puede crear a través de la simulación como lo practican en las películas, series y documentales.

Simulación en audiovisuales

     Los seres humanos recurrimos a la simulación para tratar de explicarnos. Con esta, podemos presentar escenarios y puntos de vistas que son difíciles de concebir. Esto suele darse en las producciones audiovisuales: se crean espacios y diálogos imaginarios que pueden traducir lo sublime de un tema a los ojos.

     El padre del concepto simulación es Jean Baudrillard. Y, como entender a Baudrillard no es tarea sencilla, la Universidad de Chicago (2003) tomó de su tiempo para digerir su explicación y sintetizó que la simulación no reemplaza a la realidad y funge como un tipo de representación (Sandoz, 2003). Esta definición ha sido cuestionada por Michael Camille quien encomienda que la simulación cambia el punto de vista de la realidad, haciendo que se valore el estado original (Sandoz,2003). Este contraste de pensamientos puede parecer contradictorio, pero los veo como uno mismo. Se necesitan uno al otro para complementarse porque la simulación intenta presentar aquello que la mente no concibe a primera vista. Entonces, es posible que la simulación tenga una variedad de significados, según el lente con que se mire. Al final del día, la realidad se entiende como la verdad, y aún no existe una clara idea de su significado. Los medios de interpretación varían entre los pensantes y esto debe tomarse en consideración.

El medio es el mensaje

     “Cinema is a reflection of the mind and I think that actresses have gained more power and become more and more articulate. Both women and men loved the new series, making the actresses push harder.”

(Marlies Dekkers, 2020, ⁋3)

     Netflix es un medio poderoso ante las masas y, si el panorama sigue viento en popa para esta plataforma digital, puede llegar a convertirse en una herramienta clave para influenciar en los pensamientos de las masas. Marshall McCluhan ha sido una persona importante para explicar por qué el medio del mensaje debe considerarse a la hora de estudiar un fenómeno mediático.

McCluhan (1964) hizo referencia a Arquímedes para comprender la función del medio y su poder:

Archimedes once said, “Give me a place to stand and I will move the world.” Today he would have pointed to our electric media and said, “I will stand on your eyes, your ears, your nerves, and your brain, and the world will move in any tempo or pattern I choose.” We have leased these “places to stand” to private corporations.

(McCluhan, 1964, p.15)

     Es decir, el medio tiene una intención. Se escogen los medios para llegar a poblaciones específicas. No se debe pasar por alto el significado que el medio puede tener por sí solo. Por ejemplo, no todas las generaciones son fanáticas de Netflix. Las ideologías transmitidas por este medio suelen llegar más a las generaciones jóvenes que a las avanzadas. Esto se debe a diferencias en las experiencias de vida y, por tanto, en las incongruencias en los intereses según las poblaciones. Se viven tiempos donde la tecnología digital está ganando terreno entre la juventud, pues, prácticamente, nacen con ella. No obstante, la pandemia ha causado que este interés se haya generalizado en las demás poblaciones por la mera necesidad de socializar, estudiar, trabajar y para entretenerse. Por lo que significa que Netflix está convirtiéndose en un espacio virtual que trasciende edades y, por tanto, puede formar parte de las herramientas populares que utiliza el sistema para cuestionar y convencer a las masas. Así que debemos mantener presente que el medio tiene su propio significado. McCluhan (1964) concluyó:

Nothing follows from following, except change. So the greatest of all reversals occurred with electricity, that ended sequence by making things instant. With instant speed the causes of things began to emerge to awareness again as they had not done with things in sequence and in concentration accordingly. Instead of asking which came first, the chicken or the egg, it suddenly seemed that a chicken was an egg’s idea for getting more eggs. (McCluhan, 1964, p.4)

 Adicción al consumo mediático

     La adicción se conduce por el placer o, por lo menos, así lo explica Zygmunt Bauman en Journal of Consumer Culture (Bauman, 2001).Es la razón por la cual dejamos que nuestros impulsos dicten nuestras acciones. A veces notamos que nuestra conducta se deja llevar por el placer, pero otras veces no. Por ejemplo, cuando sentimos adicción. Se necesita de mucha reflexión y fuerza de voluntad para comprender este tipo de apego compulsivo. Eso es lo que sucede con quienes practican el binge watching en Netflix. Los(as) subscriptores(as) son seducidos(as) por las producciones audiovisuales, creando así una cultura consumista.

     Incluso, Bauman (2001) explica que los seductores (en este caso, Netflix) provocan ansiedad hacia los(as) adictos(as) al producto:

To conclude: the powers and the weakness, the glory and the blight of the consumer society – a society in which life is consuming through the continuous success of discontinuous consumer concerns (and is itself consumed in its course) – are rooted in the same condition, the anxieties born of and perpetuated by institutional erosion coupled with enforced individualization. And they are shaped up and reproduced by the consumer market-led response to that condition: the strategy of rationalization or irrationality, standardization of difference, and achieving stability through the induced precariousness of the human condition.

(Bauman, 2001, p.28)

Discurso social y manifestaciones feministas

     El hecho de que exista una cultura consumista extiende el análisis de que también se consume un discurso. Los discursos vienen acompañados de ideologías preconcebidas que se manifiestan con la intención de hegemonizar a las multitudes (Fiske, 1990). Recordemos que se busca controlar a las masas para tener dominio sobre ellas. Entonces, los discursos sociales son más que puros diálogos; estos vienen disfrazados en el entretenimiento visual también. Los medios de comunicación son la vía más utilizada y reconocida por ello. Por ejemplo,

  • la prensa
  • la radio
  • la televisión

     No obstante, el internet 2.0 ha aumentado la exposición de los discursos sociales gracias a las diferentes plataformas digitales y las nuevas tecnologías que permiten mayor accesibilidad al consumo mediático. Entre ellas, Netflix.

     Netflix juega un papel importante en los discursos sociales de la actualidad porque es popular en el mercado. Además, se ha vuelto famoso por exponer temas controversiales en sus producciones cinematográficas. En este año 2020 nada más, Netflix ha sido tema de qué hablar con las siguientes producciones: Cuties y Jeffrey Epstein: Asquerosamente rico.

     Lo interesante de este caso es que ambos trabajan el tema de la pedofilia, pero de diferentes ángulos. En Cuties, protagonizan niñas que tienen un grupo de baile y optan por un estilo de vida que muchos han criticado que es demasiado sensual para sus edades (Sahhar,2020). La película francesa pretendía presentar a niñas que buscaban entender el significado de la feminidad e independencia. A pesar de que esta producción ganó premios, ha sido altamente criticada por quienes comprenden este comportamiento infantil como consentimiento a la pedofilia. Mientras que Jeffrey Epstein: Asquerosamente rico fue un documental que denunció los acosos y violaciones de este empresario hacia menores de edad (Sahhar, 2020).

     Ambas producciones se contradicen y hacen difícil marcar una línea de pensamiento consecutiva en Netflix ante los sucesos sociales del mundo. Sin embargo, esto no quita que haya unas tendencias marcada en sus producciones. Por ejemplo, cada vez son más las mujeres que protagonizan los proyectos cinematográficos. A su vez, los discursos sociales feministas. Este aspecto es importante porque los discursos feministas están trastocando a la diversidad de la población de sus subscriptores(as), aunque, por lo general, llegan más a la juventud.

      De hecho, las revistas tuvieron un fenómeno parecido en el pasado. John Fiske (1990) explicó:

And the magazine is, of course, the most important commodity of all. Its strongly flagged concern for the interests of its young readers is actually a way of constructing those interests as ones that can be met by the appropriate commodities -itself included. So[,] its young readers are led to construct its interests as theirs in much the same way that Marx argues that ideology made the workers adopt the consciousness of the bourgeoisie, or that Morley found that women adopted masculine values to disparage their own in television.

(John Fiske, 1990,  p.183)

     Por ende, si Fiske dijo que las mujeres adoptaron los valores de masculinidad gracias al discurso televisivo, ¿por qué deberíamos pensar que el caso sería diferente con la gran cantidad de roles feministas que siguen surgiendo en las producciones de Netflix? No tan solo eso, el binge watching es una práctica común en esta plataforma. Entonces, es probable que el discurso social del movimiento feminista quede en los subconscientes de los(as) subscriptores(as) y comiencen a simpatizar con los movimientos que buscan la equidad entre géneros, como lo hace MeToo.

El futuro será feminista

     Todo lo anterior mencionado, es una breve justificación del porqué creo que se avecinan tiempos que favorezcan al feminismo. Esta lucha lleva mucho tiempo en la historia, pero las conductas adictivas ante las producciones de Netflix más las condiciones de distanciamiento social me indican que son altas las posibilidades de que ocurra un cambio ideológico en el status quo donde las mujeres no estén desventajadas.      Netflix es un medio influyente en la actualidad, tras la pandemia 2020. El encierro en los hogares son los detonantes que promovieron la dependencia y la adicción a esta plataforma digital. Las personas que buscan entretenimiento en ella deben saber que uno(a) se convierte en lo que se consume. Lo que alguna vez comenzó como la búsqueda del placer visual, luego se convirtió en la manera más atractiva de llevar discursos sociales hacia las masas. Nuestro subconsciente siempre forma parte en la toma de decisiones, solo que apenas nos enteramos. Así que, ver producciones audiovisuales que promueven la participación femenina en una plataforma digital de series y películas popular como Netflix, puede ser nuestra fuente de educación feminista de forma masiva con mayor éxito. Solo basta saber que es muy posible que esta conducta mediática adictiva haya sido la que sirvió de trampolín para los movimientos feministas durante la pandemia para reconocer que este será un buen inicio para las manifestaciones feministas que estarán por venir.

Referencias

Bauman, Z. (2001). Consuming life. Journal of Consumer Culture. SAGE Publications

Dekkers, M. (2020). The link between Netflix and MeToo. Feminine|Feminist. Recuperado de: https://www.marliesdekkers.com/en-us/maison-marlies/the-link-between-netflix-metoo.html

Fiske, J. (1990). Ideology and meanings. Introduction to Communication Studies. Second Edition.

González, Víctor. (2020). Cuántos suscriptores tiene Netflix, HBO, Disney+, Apple TV+ y Amazon Prime Video. Revista GQ. Recuperado de: https://www.revistagq.com/noticias/articulo/cuantos-suscriptores-tiene-netflix-hbo-disney-apple-amazon-prime-video#:~:text=182%20millones%20de%20suscriptores,millones%20pertenec%C3%ADan%20a%20Estados%20Unidos.

McCluhan, M. (1964). Understanding Media: The Extensions of Man.

Mirzoeff, N. (2003). ¿Qué es la cultura visual?. Barcelona: Paidós Arte y Educación

Sahhar, G. (2020). Las películas y series de Netflix que han generado controversia. El diario. Recuperado de: https://eldiario.com/2020/08/20/peliculas-series-netflix-controversia/

Wikipedia. (2020). Me too (movimiento). Wikipedia. Recuperado de: https://es.wikipedia.org/wiki/Me_Too_(movimiento)

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