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Las plataformas de reuniones virtuales: una nueva realidad tecno-cultural

Toda transformación tecnológica en el mundo ha estado acompañada por acontecimientos trascendentales que propicien su desarrollo; el surgimiento de la fotografía, por ejemplo, significó para la cultura visual un cambio de paradigma en la visualización, dando paso a la creación de mejores cámaras fotográficas, la televisión y el cine en el aspecto mediático, o bien “la vida en la pantalla” como describe Nicholas Mirzoeff. Estos avances repercuten en la modificación de los antiguos medios predominantes; tal es el caso de la radio, donde la imagen televisiva otorgó primacía a la visualización sobre el texto o la comunicación audible. No obstante, la historia redefiniría su rumbo en la década de 1990 con el surgimiento del software, lo “multimedia”, las convergencias mediáticas propias de la era digital, hasta nuestros días, donde una situación de pandemia nos impulsó a una transformación súbita de la cotidianidad hacia “lo digital.”

     A pesar de la innovación mediática que caracteriza nuestra era, muy pocos imaginaron un escenario donde, por causa de una emergencia salubrista, gran parte de la población mundial se vería obligada a adoptar la virtualidad como parte de su cotidianidad, subsistencia económica y transformación social. El surgimiento del virus covid19 en la región de Wuhan, China a finales del año 2019 y la eventual pandemia declarada a principios del año 2020, trajo consigo una serie de modificaciones e hibridaciones mediáticas sin precedentes. Como respuesta a la cuarentena obligatoria en la mayoría de los países, las reuniones virtuales por medio de plataformas como como Google Meet, Zoom y Microsoft Teams cobraron mayor relevancia, resultando en un uso indispensable para contrarrestar la ausencia física del componente humano en los espacios laborales y educativos.  ¿De qué manera ha influenciado la economía política de la información en la transformación de los espacios privados/ personales a través de estas plataformas? ¿Cómo las condiciones sociales y la funcionalidad de estas plataformas han normalizado una primacía de la virtualidad sobre lo “presencial”?  ¿Será la virtualidad por medio de estas plataformas la nueva hegemonía en nuestra sociedad que permita la subsistencia del sistema económico neoliberal? 

     Para poder analizar las vertientes que hayan dado paso a una primacía virtual, es necesario comprender las necesidades propias del sistema económico en que vivimos. Por defecto, el capitalismo es un modelo económico caracterizado por constantes inestabilidades financieras y transformaciones de mercado. Luego de la Segunda Guerra Mundial, el capitalismo sufrió un severo golpe que conllevó el surgimiento de un nuevo sistema económico global: el neoliberalismo. Hasta nuestros días, este sistema ha sido punta de lanza para múltiples transformaciones económicas y tecnológicas que viabilicen la globalización e interconexión de mercados.

    Visto desde la economía política, los medios de comunicación, pero sobre todo la información, son una pieza fundamental para la estabilidad económica de las compañías y/o empresas, específicamente por crear las condiciones de consumo en los espectadores. Es decir, por crear la idealización objetos y servicios destinados al consumo por medio de anuncios publicitarios, utilizando imágenes y texto, acorde con el perfil e intereses del usuario. Partiendo de esta premisa, el rol que han tenido los medios de comunicación en mantener la oferta y demanda de las distintas empresas ha sido crucial; por ende, no debe sorprendernos que, en un momento de incertidumbre y/o inestabilidad económica, sea el elemento mediático quien pueda brindar cierta solución al problema.

          La utilización de plataformas de reuniones virtuales, también conocidas como video llamadas, permite a las compañías propietarias la adquisición de nuevos usuarios y, por ende, el incremento de su consumo e información compartida, siendo este último un elemento vital en la economía neoliberal.  Gracias al compartimiento de esta información, se logra la maximización de recursos, la actualización y/o adopción de nuevas herramientas que agilicen el funcionamiento de la plataforma, toda vez que se adapta a las necesidades del usuario. En la medida de que el usuario siente que la plataforma reúne las capacidades necesarias para su beneficio, se asegura que el consumismo de ese usuario, y por ende su consumismo prolongado. Ahora bien, a pesar de ser medios para la realización de videollamadas, cada una tiene sus particularidades, funciones estandarizadas, aciertos y desaciertos, según las necesidades de sus usuarios.

     Propiamente, las plataformas de reunión virtual son un recurso cuya creación no resulta tan novel, pero sí su estandarización en el uso cotidiano.  A pesar de que existen hibridaciones en diversas plataformas que han permitido la realización de llamadas por medio de video y audio sincronizado, existen tres de ellas que gozan de gran popularidad entre el público académico y profesional. Tras una búsqueda en la web sobre el uso de estas herramientas de video conferencias, se resalta lo siguiente:

  •   Zoom es una plataforma de creada en el año 2011 y que, actualmente, se considera la app de videollamadas más descargada a nivel mundial, sobrepasando los 300 milllones de usuarios y cuyo aumento en acciones se estima en un 140%.
  • El buscador Google transformó en el 2019 su antigua herramienta conocida como “Google Hangouts” de corte informal, en una plataforma de reuniones orientada al mundo laboral, conocida como Google Meet, la cual comenzó a ofrecer servicios gratuitos en abril de 2020 a tenor con la pandemia del covid19.
  • De igual manera, Microsoft lanzó en el año 2017 su plataforma Teams, actualizando la versión conocida como Microsoft Skype for business

     Todas estas plataformas, al igual que Skype o Messenger Rooms de Facebook cumplen una función medular en la unificación de usuarios en un solo espacio virtual, que permita una interacción a distancia, ya sea laboral, educativa, o bien de carácter familiar. A su vez, demuestra la necesidad y predominancia de la imagen y la visualización en los participantes al momento de establecer vínculos o compartir ideas a kilómetros de distancia.  Entablar comunicación virtual mediante la utilización de un video otorga cierta sensación de presencialidad de los usuarios, aunque no medie el contacto físico.

          Algunos de los elementos en común que poseen estas plataformas sugieren la realización de llamadas, ya sea por medio de video, audio o ambos; la capacidad de agrupar a usuarios en un mismo espacio para interacción virtual; la posibilidad de intercambio de pantallas para proyectar algún tipo de material audiovisual; la capacidad (a menor escala en Google Meet) de utilizar fondos de pantallas en cada usuario, provocando una hiperrealidad mínima a través del cambio en el entorno del usuario, entiéndase la dar el efecto de estar situado en una playa simulada, un apartamento o una imagen personalizada del Viejo San Juan o cualquier parte del mundo.

     Al navegar por Zoom, nos percatamos que se trata de una plataforma orientada a reuniones virtuales de trabajo para grupos grandes, con un límite de tiempo establecido de 40 minutos en su versión gratuita. En términos de capacidad, se permite un número de hasta 500 participantes, toda vez que permite obtener un hipervínculo o URL que facilite el acceso de cada participante en la reunión. El exceso en tiempo de uso para esta plataforma conlleva un costo en su versión gratuita, no así en su versión de pago para usuarios con membresía.

     En el caso de Google Meet, son más las similitudes que las diferencias con la plataforma Zoom.  Según reseñas de usuarios en la web, la plataforma permite un uso de hasta 60 minutos en su versión gratuita. En este caso, las versiones se generan vía Gmail y los costos de suscripción tienden a ser considerablemente más bajos que Zoom. Esta también es una plataforma frecuentemente utilizadas en ámbitos académicos y laborales.

     Por su parte, Microsoft ofrece una experiencia un tanto más sincronizada a través de su plataforma Teams. Esta herramienta permite la creación de grupos y canales de discusión por temas de interés entre sus creadores. También permite la sincronización del calendario de los participantes, y por tanto, una invitación automatizada. Cabe destacar que Teams también permite subir materiales concernientes a los canales de discusión y compartirlo con sus participantes.

Imagen sin derecho de autor

     Oto elemento que comparten estas plataformas virtuales es la portabilidad, entiéndase que, no se requiere el acceso únicamente desde una computadora para la utilización de estos programas. Por el contrario, la descarga de apps en el teléfono móvil, o el acceso a través de un motor de búsqueda también es posible. Este elemento redunda, sin duda en el mejor manejo de tiempo del usuario, ya que no necesita situarse necesariamente en un punto estratégico para obtener conexión y participar de la reunión pautada. 

     Todas estas características proporcionan una gama de ventajas y desventajas a ser consideradas por las empresas o por los mismos participantes al momento de calendarizar una reunión. Sin embargo, su utilidad durante la pandemia del covid19 ha sido trascendental para garantizar la continuidad de los trabajos y el ofrecimiento de servicios a distancia. En el caso de Puerto Rico, las escuelas han adoptado el método de enseñanza virtual, tanto en el sistema público de enseñanza como el privado. Esto implica que cada estudiante, o sus cuidadores, posean una computadora o un dispositivo móvil que viabilice esta conexión. No obstante, esa realidad dista mucho de la situación en muchos hogares puertorriqueños. El limitado acceso a la tecnología o la falta de recursos para acceder a ellos imposibilita a muchos estudiantes la conexión a sus salones por la vía virtual. Por tal razón, el Departamento de Educación de Puerto Rico, a pesar de reunir una gran cantidad de dispositivos como “tabletas” y “laptops” para repartir entre la población escolar, el número no satisface la necesidad de miles de estudiantes a nivel Isla. Esto conlleva a la apertura de una opción alterna: el uso de módulos escritos para estudiantes que no logren acceder virtualmente a sus clases.

     Esta situación se repite a menor escala en escenarios laborales, donde muchas empresas proveen opciones a sus empleados de trabajo remoto y los dispositivos para efectuarlo. Sin embargo, existe una brecha generacional que muy pocas veces es tomada en consideración. La necesidad de capacitación del personal en el uso de aparatos móviles se hace cada vez mas imperante en nuestras agencias y empresas privadas. Hasta cierto punto se privilegia el trabajo “a distancia”, pero muchas veces no se toma en consideración el trabajo del personal de mantenimiento, cocineros/as, y demás empleados cuya labor depende del contacto presencial, mas no de su realización por medio de aparatos digitales.

          Si bien la digitalización ha permitido la continuidad de labores de servicios en muchos casos, así como la continuidad del consumo, resulta imperativo analizar: ¿Cuán cerca estamos a nivel social de una digitalización total de servicios? ¿Es la innovación digital el futuro de nuestra sociedad o solo el beneficio de unos pocos? Ciertamente, aunque la virtualidad impere hoy en día en los escenarios de trabajo y educativos, no se ha podido prescindir totalmente del elemento presencial. La transformación casi inmediata que ocasionó la pandemia puede ser parte de la respuesta, dado a que no permitió la preparación con tiempo para este escenario. Sin embargo, resulta un ejercicio muy importante de analizar si queremos dirigirnos hacia la digitalización y virtualidad en el futuro.

     Otros casos importantes de destacar en términos jurídicos lo son las recientes de vistas judiciales realizadas a través de la plataforma Zoom, donde los comparecientes de diferentes colectividades políticas deponían a distancia en una “sala virtual”. En la Orden de Vista Mediante Videoconferencia del pleito entre el Movimiento Victoria Ciudadana vs Comisión Estatal de Elecciones y los comisionados electorales, el punto #7 establece que “Los participantes de la videoconferencia procurarán conectarse en un lugar libre de ruidos e interferencias innecesarias observando las solemnidades típicas de un salón de sesiones ya que el Tribunal estará constituido.” En este caso, se hace notorio el surgimiento del elemento virtual en el desarrollo de labores de la rama judicial más allá de las transmisiones televisivas de ciertos casos controversiales en el pasado; no obstante, el elemento más importante es la exhortación del Tribunal a mantener la rigurosidad del proceso, tal y como se constituye en un juicio presencial. Por tanto, la legitimización de un juicio virtual y la resolución de un conflicto mediante videollamada también es un elemento para considerar cuando hablamos del alcance de estas plataformas de reunión virtual en la continuidad de servicios y procesos.

          Si analizamos la utilidad de estas plataformas hoy en día para la continuidad de labores, podemos dar diferentes miradas del asunto.  Primeramente, la teoría de Marshall McLuhan sobre la tecnología como “a new extension of ourselves” es cada vez más palpable en este hecho. La tecnología siempre ha estado presente en nuestras vidas y sus variaciones de utilidad. No obstante, el hacer de estas plataformas de videollamadas el único medio de interacción entre patrono empleado; entre familiares a distancia; entre maestros y estudiantes, etc. hacen que poco a poco estas herramientas virtuales vayan cobrando mayor significado en nuestro diario vivir, ya no como un recurso pasajero, sino como una herramienta vital académica o de trabajo. La continuidad de procesos, como se esboza anteriormente, repercute también en la rentabilidad de una compañía para mantener su operación aún en tiempos de pandemia, como es el caso de supermercados, restaurantes, e incluso servicios médicos.

     Tal y como se menciona en la lectura de Bauman, Z, Consuming life: The essence of contemporary capitalism (in the core nations) may not be so much maximizing the exploitation of workers as the maximization of consumption.” Si a esto sumamos la característica intrínseca de transformación dentro del sistema capitalista, se logra comprender su subsistencia aún en situaciones de gran riesgo económico. Aunque el futuro del sistema capitalista y el modelo neoliberal luego de la pandemia es aún incierto, las plataformas de reunión virtual han jugado un papel trascendental en no detener completamente la producción de activos, sino transformarlos para el beneficio de los gestores económicos de mayor poder adquisitivo.

     Con este escenario, ¿se alcanzará una cierta “hegemonía” de estas herramientas de videollamadas en nuestra cultura? Desde la óptica del García Canclini: “La hegemonía, el consumo y la organización popular para satisfacer sus necesidades deben ser analizados como instancias, funciones o dispositivos…) A pesar de que el texto da una mirada desde “lo popular” en el contexto cultural, sí nos proporciona una idea de cómo el consumo representa un factor esencial en la creación y homogenización de ideas. Por tanto, entrelazado con el “consumo” de Bauman, podemos entender que, en la medida de que una plataforma u herramienta se consume y se vuelve esencial en nuestra cotidianeidad, podría eventualmente lograr la hegemonía social entre sus usuarios. De la misma manera en que los medios tecnológicos noveles fueron suplantando la utilidad de medios antiguos, el software ha llegado a transformar y, hasta cierto punto suplantar los modelos comunicativos del pasado, logrando hibridaciones y representaciones que forma parte de nuestro diario vivir.     

     Según García Canclini, “el consumo es el lugar en el que los conflictos entre las clases, originados por la desigual participación en la estructura productiva, se continúan a propósito de la distribución de bienes y la satisfacción de necesidades”.  Por tanto, en la medida en que el consumo ya forma parte de nuestra realidad cultural, la globalización cobra mayor fuerza dentro de nuestras relaciones interpersonales y las situaciones externas nos conduzcan a una digitalización total, las condiciones de utilidad y homogenización se tornarán favorables para el uso de estas plataformas, ya no como un recurso alterno a la realización de una reunión a causa de un imprevisto, sino como un nuevo mecanismo de continuidad laboral y comunicación entre grupos.

     Hannah Arendt establece que “La época moderna lleva a cabo la extinción de las esferas pública y privada, en sus delimitaciones tradicionales, y las subsume en la esfera de lo social.” Ciertamente, podemos afirmar este pensamiento dentro de la esfera mediática postmoderna. El uso de estas plataformas de reunión virtual ha llevado a una ruptura del espacio público, (el salón de clases, por ejemplo) y el espacio privado (por ejemplo, nuestros hogares), convirtiendo la todo en un mismo espacio donde se privilegia la interacción social/ virtual entre pares, familiares o desconocidos.

     La supervivencia del modelo neoliberal depende en gran medida de la agilidad de las empresas y accionistas en sobreponerse y transformar su operación para la continuidad de procesos. Es decir, el factor económico juega el rol primordial de la proliferación de estos recursos mediáticos. Sin embargo, más allá del nivel administrativo e intereses comerciales de las empresas, se antepone la realidad social en que vivimos. La falta de recursos en las distintas dependencias del gobierno, así como el desmantelamiento de instituciones han llevado a la falta de servicios, así como la privatización de otros. Por tal razón, el limitado acceso a la tecnología y a recursos que viabilicen la digitalización de servicios debe ser un asunto medular en agendas de gobiernos a futuro. ¿Estamos ante una segunda transformación del neoliberalismo, o víctimas de su futuro colapso?

     Por otra parte, la utilización de las plataformas de reunión virtuales nos expone a todo un espectro de análisis en términos mediáticos. Primero, la trasposición de lo presencial a lo virtual en un marco de legitimación es un elemento característico en nuestra nueva realidad.  Segundo, la conformación de cada plataforma y su uso según las necesidades e intereses de sus usuarios. Las diferentes utilidades que nos proporcionan nos brindan una cierta interacción virtual que nos asemeje cada vez más a referentes de la realidad. Con ello, la creación de pequeñas hiperrealidades de los usuarios dentro de sus recursos de personalización de llamada.       EL alcance de las plataformas de videollamadas ha logrado unos niveles de utilización nunca vistos a nivel mundial. Han mantenido la interconexión entre gestores de la economía global y la continuidad de trabajo, así como la creación de nuevos escenarios de análisis comunicativo y la comprobación de teorías previamente establecidas en nuestro campo. Ahora bien, resulta imperativo analizar, ¿se trata de nuevos avances tecnológicos de inclusividad o una división aún mas profunda de clases? ¿Cuán preparados estamos para una hibridación entre lo virtual vs la realidad de nuestra sociedad contemporánea? Son muchos los escenarios a analizar y muchos los resultados que acompañarán el fin de esta pandemia; de ello depende el futuro mediático de estas plataformas de reunión virtual y su utilización homogénea en el futuro inmediato.

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