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La Comay: un complejo ideológico poderoso en las redes sociales

 “¡Qué bochinche!” es la frase que no solo ha enmarcado la cultura mediática, sino a varias generaciones puertorriqueñas, dentro y fuera de la isla caribeña. La sociedad moderna experimenta un nuevo paradigma mediático, donde los límites entre la realidad y la representación son atravesados por los medios sociales que facilitan los procesos de reproducción ideológica.  “La Comay” es un programa de espectáculo e infoentretenimiento puertorriqueño transmitido hasta el viernes 18 de diciembre por Mega TV. Desde su espacio televisivo y social en la web, La Comay ha compartido contenido controversial y ha desarrollado un papel principal entre dos conceptos: representación e ideología. Los medios de comunicación y las redes sociales afectan y moldean los comportamientos de los seres humanos mediante transformaciones ideológicas.

Todos estos procesos de interacción y consumo mediático convergen en un nuevo ecosistema digital mediado por tecnologías avanzadas que expanden las posibilidades de representación y presentan nuevos referentes de realidad. ¿De qué forma La Comay moldea los comportamientos de sus receptores e incorpora una realidad de consumo del espectáculo mediado por una nueva lógica de redes sociales? ¿Qué representa La Comay en la cultura visual digital? ¿Cómo ha sido la transición de La Comay, desde la lógica del medio tradicional hasta la nueva lógica de los medios sociales? 

La ecología moderna de los medios de comunicación (Postman, 2015) ha transformado, transversalmente, los espacios desde donde buscamos representación y donde exponemos nuestras ideologías, acuñadas a grupos y entrelazadas con contextos sociales, culturales, económicos y políticos. Nos referimos a ecología porque es la ciencia que estudia las relaciones de los seres vivos con su entorno, en este caso los medios sociales (social media, en inglés). 

“La ecología de los medios es el estudio de los ambientes humanos. Se preocupan por entender cómo las tecnologías y técnicas de comunicación controlan forma, cantidad, velocidad, distribución y dirección de la información: y como, a su vez, esas configuraciones o preferencias de información afectan a las percepciones, valores y actitudes de las personas” (Velásquez, Renó, Beltrán, Maldonado & Ortiz, 2018, p. 588).    

Fuente: La Comay, MegaTV (2020)

La lógica de los medios sociales plantea un nuevo espacio de transformación de actitudes, valores y opiniones a nivel individual y social. El modelo teórico de Van Dijck & Poell (2013), de la Universidad de Ámsterdam, incorpora cuatro elementos desde donde mirar el fenómeno de las nuevas plataformas de interacción en línea: programabilidad, popularidad, conectividad y datasificación. La nueva lógica de los medios de comunicación (Van Dick & Poell, 2013) establece que los nuevos espacios de crear sentido engendran los mecanismos ya establecidos y los transforman potenciando las posibilidades de acción.

“[W]e contend social media logic refers to the processes, principles, and practices through which these platforms process information, news, and communication, and more, generally, how they channel social traffic” (Van Dick & Poell, 2013, p. 5).

El nuevo paradigma que ofrecen las tecnologías de los medios sociales, en convergencia con la cultura visual (Mirzoeff, 2003) del consumo mediático, presenta una plataforma formidable para transmitir paquetes de representación e ideologías. “La cultura visual se interesa por los acontecimientos visuales en los que el consumidor busca la información, el significado o el placer conectados con la tecnología visual” (Mirzoeff, 2003, p. 19). Según Mirzoeff, las tecnologías visuales son entendidas como aparatos diseñados para ser observados o para ampliar la visión natural. Con la llegada del internet, las herramientas de visualización aumentaron su nivel de motivación y referencialidad. Las imágenes son los vehículos de la nueva realidad. Vivimos pegados a la imagen. “La vida moderna se desarrolla en la pantalla” (Mirzoeff, 2003, p. 17). 

Los programas televisivos, los noticiarios, las series, las películas, los libros, los periódicos, las redes sociales, los memes, en fin, todos los medios de comunicación son movilizadores de ideologías, que, a través de las imágenes, conectan con el espectador. No son ajenos a estas dinámicas entre poder e intercambio de creencias, valores y opiniones. Los presentadores son mediadores, pero, más que eso, son emisores por lo que la información pasa por sus filtros ideológicos. El terreno hegemónico entre las ideologías siempre ha estado bombardeado por discusiones entre representación (donde buscamos encontrarnos, identificarnos y definirnos) e ideología (conjunto de ideas y creencias que caracterizan a una persona o una colectividad). La representación (Sturken & Cartwright, 2001) se refiere al proceso de usar el lenguaje y las imágenes para entender, describir y definir el mundo como lo vemos, desde la perspectiva ideológica que tengamos. Es una construcción ligada a nuestros sentidos, esencialmente, a la visión debido a la cultura visual.  “Over time, images have been used to represent, make meaning of, and convey various sentiments about nature, society, and culture as well as to represent imaginary worlds and abstract concepts” (Sturken & Cartwright, 2001, p.13). 

Choque ideológico: Manifestante en favor de “La Comay” ante manifestante que exigía su salida de la televisión puertorriqueña. (Nahira Montcourt Especial para GFR Media).

Las ideologías son las creencias más fuertes de los individuos. Son las que inician guerras o las terminan, las que emergen movimientos sociales o las que quieren desacreditarlos, las que mueven el mundo a derecha, izquierda o cualquier otro rumbo. Más que todas las cosas, las ideologías nunca son una dualidad entre el bien o el mal, sino miles de formas de entender el mundo. El teórico John Fiske recoge tres definiciones de ideología, propuestas por Raymond Williams (1977): “[1]A system of beliefs characteristic of a particular class or group. [2]A system of illusory beliefs—false ideas or false consciousness—which can be contrasted with true or scientific knowledge. [3]The general process of the production of meanings and ideas” (1990, p.165). Fiske (1990) establece que a través de las ideologías y las hegemonías se construyen las realidades y símbolos que rodean el mundo material y abstracto. Del mismo modo, a través de los vehículos de representación se pueden construir nuevas ideologías. Todo acto o comportamiento está atravesado por un proceso ideológico (Fiske, 1990).  

El discurso es el mecanismo para que una ideología encuentre su espacio y el lenguaje ayuda a explicarlas y transmitirlas a través de palabras, símbolos e imágenes. Son los vehículos de movilización y reproducción de sentido. Al hablar de poder y resistencia, hay que hablar sobre hegemonía ya que representa el terreno de lucha cultural para mantener un extracto ideológico. La hegemonía es entendida como este espacio donde las ideologías compiten entre sí para buscar cuál es la privilegiada, la más “poderosa”,  la “verdadera”, la moralmente “correcta” o la “real”. Según el filósofo marxista Antonio Gramsci, la hegemonía es un “movimiento en equilibrio” que contiene relaciones de fuerzas favorables o desfavorables que buscan ejercer poder y dominio. De la mano de esta teoría, Hall (1977) propone que los grupos sociales no solo ejercen una “autoridad social total” sobre otros grupos subordinados por coacción o por la imposición directa de ideas dominantes, sino que es necesario “ganar y dar forma al consentimiento de modo que el poder de las clases dominantes parezca legítimo y natural” (Hall, 1977). Ante esto, Hebdige sugiere que la permanencia de una ideología u orden social puede ser deconstruido o desafiado. Una hegemonía nunca está garantizada ni los grupos en dominancia poseen un espacio alejado de otras resistencias: 

“The symbiosis in which ideology and social order, production and reproduction, are linked is then neither fixed nor guaranteed. It can be prised open. The consensus can be fractured, challenged, overruled, and resistance to the groups in dominance cannot always be lightly dismissed or automatically incorporated” (Hebdige, 1979, p.151).

Noticias recopiladas de varios periódicos de Puerto Rico.

 “La Comay”, programa protagonizado por el titiritero Antulio “Kobbo” Santarosa, regresó a la pantalla chica en enero de 2019 por Mega TV , luego de estar fuera seis años. El 7 de enero de 2013, el canal puertorriqueño WAPA TV, el cual antes emitía el programa titulado “Súper Xclusivo”, había confirmado la salida de Antulio “Kobbo” Santarrosa Kobbo Santarrosa y la terminación de su contrato tras un boicot de la audiencia. Las denuncias surgieron después de comentarios del personaje ficticio sobre el asesinato del publicista José Enrique Gómez Saladín, catalogados como homofóbicos (Lugo, 2013). El programa de chismes, el cual mezcla la comedia y la sátira política, presenta temas de farándula y figuras públicas, así como detalles e información de acontecimientos sociales de actualidad, incluyendo asesinatos y delitos. En 2013, las quejas y demandas tanto a WAPA TV como a Kobbo Santarrosa eran interminables, pero el rating seguía manteniendo el programa al aire. Sin embargo, después de que La Comay manifestó que el joven publicista Gómez Saladín había buscado su “fatal desenlace”, más personas se involucraron en el movimiento para sacar el programa.. “Mi pregunta es qué hacía José Enrique Gómez Saladín en la calle Padial, un foco de homosexualidad y prostitución”, fueron las declaraciones de La Comay en 2013. Como consecuencia de la presión mediática y las campañas “Todos Somos José Enrique” y “Boitcot a La Comay”, la producción de WAPA TV perdió auspiciadores y anuncios pagados al programa Súper Xclusivo. Todo aparentaba que era el fin de 14 años de la producción puertorriqueña. Sin embargo, quién imaginaría que luego de seis años y toda la movilización que se desató en el país, “la muñeca del chisme” en Puerto Rico regresaría a ocupar su trono en un canal de televisión. 

En una entrevista con el periodista Normando Valentín, Santarrosa describió en 2017, dos años antes de su regreso, el gran poder mediático que poseía, en aquel entonces, el programa más visto de WAPA. El titiritero afirmaba que, en muchas ocasiones, recibió llamadas de políticos y figuras públicas de la farándula para que los mencionara en Súper Xclusivo. Además, reconoció que su lista de fuentes era larguísima, muchas personas buscaban ser parte de la pauta del programa televisivo. 

En el pasado, Santarrosa era acompañado por el actor y presentador Héctor Travieso en el programa emitido de lunes a viernes por WAPA. Actualmente, lo asiste el comediante y locutor Roque Gallart, mejor conocido como “Rocky The Kid”, en Mega TV. La mirada y el tratamiento informativo de La Comay, construidos culturalmente por el mismo Kobbo Santarrosa, han sido especulativos. Además, han trazado una línea editorial que tiende a sexualizar a la mujer, discriminar contra inmigrantes, burlarse de la comunidad LGBTIQA+, culpabilizar a las víctimas de crímenes, entre otros comportamientos repudiados por diversos grupos en Puerto Rico.  

Fuente: Latino Rebels

Se preguntarán, ¿cómo regresó La Comay después de tanto revuelo? Según una columna de la periodista de entretenimiento Milly Cangiano, publicada en 2013 por Primera Hora, se aseguraba que La Comay volvería a pisar un plato de televisión. “Mis fuentes aseguran que el canal 13 podría vender o alquilar su señal al conocido empresario Raúl Alarcón hijo, presidente de Mega TV-SBS, y en ese contexto se da su salida de Wapa”, afirmaba la comunicadora en la columna. Además, muchos televidentes, de todas las edades, se quedaron con el mal sabor de su salida. Era común escuchar “A pesar de las burlas de mal gusto, La Comay investigaba y decía la ‘verdad’”. Un evento que revivió a los seguidores más jóvenes de su programa y las personas que habían crecido escuchando el jingle de Súper Xclusivo fue cuando el trapero Bad Bunny utilizó su imagen para promocionar su concierto en el 2018. 

Oficialmente, el programa regresó en enero de 2019 a través del canal Mega TV, de la cadena Spanish Broadcasting System (SBS). Las acciones repudiadas por la audiencia no han sido pocas. El mismo comportamiento que mostraba en el pasado lo ha continuado llevando a su máximo. Rompiendo límites creados por el mismo Kobbo Santarrosa y la producción. El rating no es el mismo de antes, pero sí es el programa más seguido en el canal. Mientras más controversial su contenido, mayor es su alcance y aparición en las redes sociales. El personaje televisivo ha atacado a figuras públicas como al senador del Partido Popular Democrático (PPD) Eduardo Bhatia  y su esposa, Isabel Fernández, por provenir de El Salvador y Panamá; a la candidata por el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC) Ana Irma Rivera Lassén por su color de piel; a la periodista Krystal Laracuente, sexualizando su cuerpo por su vestimenta en el debate Convénceme de Univisión; entre muchos otros casos que han llegado al tribunal. Después de dos años al aire, el titiritero y productor de televisión anunció el viernes, 11 de diciembre, que no renovaría su contrato con Mega TV. Su último programa sería transmitido el 18 de diciembre.

Kobbo Santarrosa utilizó el espacio televisivo el 9 de octubre de 2020 para sexualizar una foto de la hija de la excandidata a la gobernación por el MVC, Alexandra Lúgaro. La Comay insinuó que Manuel Natal Albelo, pareja de Lúgaro, era un “enfermo” por la foto que había subido en 2018, en la que se encontraba la niña en traje de baño con él. Nada fuera de lo normal entre un padre y una hija. “Esa es su hija y el bandido de su pareja Manuel Natal. Mire abriéndole las piernas a su hija. Eso no se hace. Eso es cosa de gente enferma”, declaró Santarrosa detrás de su disfraz. Los ataques a la única aspirante mujer a primera mandataria del país en estas elecciones han sido continuos y, la mayoría de ellos, alusivos a su maternidad. Tanto la clase política como la artística, incluyendo a Bad Bunny, repudiaron las expresiones del titiritero al atacar a una menor de edad por el escenario político. Incluso, la indignación y el coraje fue tanto que decenas de personas se dieron cita dos días después frente a Mega TV para exigir que “le apagaran el micrófono a Kobbo Santarrosa”. 

El mecanismo, utilizado por la producción de La Comay, fue editar la fotografía y colocar un círculo negro en la imagen de la menor para transmitir un mensaje moral, desde la perspectiva de Santarrosa. La manipulación de la imagen crea este proceso de interpretación donde la realidad presentada en el programa televisivo parece ser la “real” y poseer la “verdad” para los seguidores del programa, que naturalizan las ideologías del mismo Santarrosa. Lo que se le queda a la audiencia es la imagen, el mensaje a priori. Como hemos discutido antes, la representación visual es un vehículo ideológico poderoso.

El disfraz de La Comay es un medio, otro aparato que produce sentido. Permite que el hombre detrás de él comente sin miedo, “sin pelos en la legua”, porque lo está diciendo su personaje. Analicemos un poco el papel ficticio de La Comay. Primero, está sentada en un trono como una reina, referente de poder y dominio. Además, la concepción en sí del personaje es sexista porque produce un estereotipo de la mujer como chismosa, falsa por la cantidad extrema de maquillaje, materialista por la ropa que utiliza y las joyas, entre otros símbolos. Por otro lado, creo que una analogía del disfraz son las redes sociales con los seguidores de La Comay. Las plataformas en línea son medios que les permiten a los usuarios aflorar sus posturas ideológicas, tanto conservadoras, liberales como céntricas. Son máscaras para decir lo que en persona quizás oprimen.

 La televisión ha sido el medio por excelencia para explicar el poder de las imágenes, con ellas se puede afectar la forma en que las personas conciben su realidad y la formulan. Como propone la teoría de Marshall MacLuhan (1987), los medios son extensiones del ser humano. Cada vez, la tecnología es más acelerada y los equipos más sofisticados. Esto ha producido un tipo de usuario muy diferente al de un siglo atrás. Los medios tienen el poder de modificar las relaciones humanas e impactar las percepciones del mundo. Las tecnologías visuales han jugado un papel crucial en el proceso ideológico de los medios de comunicación.

Dependemos de la imagen para reconocernos en el mundo virtual. Vemos y después creemos (Mirzoeff, 2003). Esa intención insaciable de querer visualizar nuestra existencia nos mueve a la sobrecarga visual hasta el nivel que una imagen puede sustituir la realidad material. Esa nostalgia de realidad (Baudrillard, 1994) ha producido que queramos seguir mirando sin deternos. La hiperrealidad de Baudrillard (1994) consiste en la incapacidad de definir la realidad. Esto ocurre cuando el simulacro que se presenta en la televisión o las redes sociales comienza a tener efectos en la realidad material. La cultura visual es un cambio de paradigma que convierte la imagen en el punto de referencia principal. Es fácil perder la concepción de la realidad cuando la tecnología se ha vuelto una extensión tan fuerte y “real”. Asimismo, la “verdad”  es una construcción social. No le pertenece a nadie. Atraviesa por procesos ideológicos. 

 Según Sturken y Cartwright (2001), mirar es la acción con más poder y propósito que envuelve procesos de interpretación y negociaciones entre relaciones sociales y significados. “A single image can serve for a multitude of purposes, appear in a range of settings, and mean different things to different people. The roles played by images are multiple, diverse, and complex” (Sturken & Cartwright, 2001, p.10-11). Las tecnologías de la visualización presentan una realidad que se percibe como real, pero se enmascara como una representación. Al mismo tiempo, las redes sociales son utilizadas como este espacio donde las imágenes no descansan y la vista no pierde su objetivo de seguir interpretando videos, memes, emoticones, comentarios y stories. Consumimos lo que vemos, y eso se convierte en lo que somos. El sociólogo polaco Zigmunt Bauman (2001) define el consumo como la búsqueda imparable e insaciable de querer satisfacer nuestros deseos. Asimismo, explica que el individuo está envuelto en esta sociedad de consumo porque se rige por una lógica consumista basada en la inclusión social.

“[T]he powers and the weaknesses, the glory and the blight of the consumer society – a society in which life is consuming through the continuous success of discontinuous consumer concerns (and is itself consumed in its course) – are rooted in the same condition, the anxieties born of and perpetuated by institutional erosion coupled with enforced individualization” (Bauman, 2001, p. 28).

  En el caso de La Comay, el producto es el espectáculo y la controversia, que afloran discursos ideológicos a través de nuevas plataformas sociales. Al estar en una cultura visual mediada por aparatos tecnológicos, los televidentes y usuarios de las redes sociales están más acostumbrados al espectáculo, eventos que puedan ser referenciados con imágenes manipuladas y producciones como La Comay. El grado de interacción de las nuevas plataformas en línea permiten que el contenido de La Comay pueda llegar a cualquier persona tan solo oprimiendo un botón en un metabuscador como Google o en una red social como Twitter, Instagram o Facebook. Esos procesos de conectividad e integración de la audiencia, que produce la web y las redes sociales, propician que el mensaje cale más profundo, ya que los mismos receptores convierten el contenido en debates en los comentarios o en los muros de Facebook. Además, el flujo de información inmediata e imágenes ubicuas permiten que los usuarios no se despeguen de sus pantallas y sigan desarrollando conversaciones en sus cuentas. La conectividad (Van Dick & Poell, 2013) de la nueva lógica mediática permite el intercambio de mensajes entre los productores y los consumidores, y viceversa. “Connectivity, instead, equally emphasizes the mutual shaping of users, platforms, advertisers, and, more generally, online performative environments” (Van Dick & Poell, 2013, p. 8). Asimismo, la programabilidad de las redes ha vuelto la lógica de los medios sociales en una activa y no pasiva. El medio tiene la potestad de moldear comportamientos.

  Mientras más controversiales y sensacionalistas sean los temas, el programa tiene el poder de sentar la pauta de la conversación en las redes sociales. Se puede comparar en las publicaciones regulares de su página de Facebook. Como establece el elemento de popularidad de la lógica de los medios sociales (Van Dick & Poell, 2013), los likes son el mecanismo idóneo para medir el alcance de un medio. Los algoritmos utilizan, en términos cuantificables, los likes para acomodar las publicaciones que se han vuelto virales.  Sobre 303 mil personas le dan like y 383 mil siguen la página oficial en Facebook de La Comay. El extracto del programa en el que ocurrió el incidente con la hija de Alexandra Lúgaro tuvo unas 11 mil reacciones, 17 mil comentarios y alrededor de seis mil shares. Al final, lo que importa para el canal son las vistas, reproducciones, compartidos, likes y números que se transforman en dólares. Por otro lado, las búsquedas que hacen los usuarios es vigilada por los algoritmos de las redes sociales para después acomodar la información en determinado orden. Los algorítmos refuerzan que estas personas, que consumen La Comay, expongan las ideas impartidas en sus propias burbujas virtuales.  La Comay utiliza la popularidad, a través de la controversia de su contenido especulativo, para sostener su existencia.

“Mass media logic and social media logic get incrementally entangled in defining the popularity of issues and the influence of people” (Van Dick & Poell, 2013, p. 8).

La fuerza de los líderes o movimientos está en sus seguidores, en la audiencia. La Comay ha tenido tanto impacto en la televisión por la fuerza que le proporcionan las personas que consumen su contenido, que comparten sus publicaciones, reaccionan y comentan sus ideas reproduciendo su mensaje. En contraste a las peticiones de su salida, muchas personas inclinaron la balanza hacia la responsabilidad como padres de Lúgaro y Natal, insinuando que en un principio ellos tenían la culpa por colocar la foto en una red social, y justificaron el acto de La Comay. El poder de la naturalización del mensaje en el programa por sus seguidores es un proceso ideológico profundo. Las personas al estar conectadas a su programa han naturalizado los comportamientos del personaje: sus burlas y frases. Al leer los comentarios en las publicaciones del programa en Facebook, se puede apreciar que una gran parte de la población aprecia su trabajo y declara que La Comay “es la única que dice la verdad”. El referente de “verdad” de los espectadores está sustentado en la misma representación de realidad que ha formulado el programa. Repito: La verdad es una construcción social. No le pertenece a nadie. Atraviesa por procesos ideológicos. 

Desde la otra vertiente ideológica, un gran movimiento de repudio hacia la imagen manipulada por La Comay se levantó en la calle virtual: las redes sociales. El ciberactivismo es otra dinámica que llega con las redes sociales y sus posibilidades de representación. Cuando el espacio virtual comienza a ser el vehículo, se da otro cambio de paradigma y de empoderamiento en las redes sociales como movilizadoras de cambios políticos. Especialmente, en tiempos de pandemia, donde el distanciamiento físico ha acelerado los procesos de naturalización de las pantallas. Ahora más que nunca, pasamos más tiempo conectados a dispositivos digitales. Las discusiones ideológicas y los movimientos sociales pasan a ser parte del consumo de los medios sociales diarios. Las conversaciones en los cafetines han pasado a ser los comentarios en una publicación en Facebook o en un hilo de Twitter. Y las protestas se han transformado en hashtags.

Ilustración creada por Mya Pagán.

Las ideologías que se transmiten a través de La Comay impactan y configuran las conductas y opiniones de los puertorriqueños. Transversalmente, este programa televisivo logró un alcance mayor gracias a los nuevos espacios y dinámicas virtuales de las redes sociales. Además, sus acciones tienen repercusiones sociales, culturales, económicas y políticas ya que los medios juegan un papel fundamental en el desenvolvimiento de los procesos democráticos y hegemónicos de un país. Del mismo modo, como plantea Hebdige (1979) las confrontaciones ideológicas de diversos grupos de la sociedad también son parte del terreno hegemónico presente en Puerto Rico. Muchas ideologías convergen y luchan por representar y ocupar el espacio público y liderar la opinión pública.

Referencias:

Baudrillard, J. (1994). Simulacra and simulation. University of Michigan press.

Bauman, Z. (2013). Consuming life. John Wiley & Sons. Blackwell Publishers. 

Cangiano, M. (2013). “La Comay” Así nació el fenómeno. Primera Hora. Recuperado de: https://www.primerahora.com/opinion/milly-cangiano/columnas/la-comay-asi-nacio-el-fenomeno/

Concepción, C. (2018). ¿Qué le pasó a la Comay? El boicot en línea que irrumpió un paradigma cultural en Puerto Rico. University of Puerto Rico, Rio Piedras (Puerto Rico).

El Nuevo Día. (2020). Kobbo Santarrosa se va de Mega TV sin revelar las razones que tuvo para tomar la decisión. El Nuevo Día. Recuperado de: https://www.elnuevodia.com/entretenimiento/television/notas/kobbo-santarrosa-anuncia-que-no-renovara-su-contrato-con-mega-tv/

Fiske, J. (2010). Ideology and Meanings. Introduction to communication studies. Routledge. 164-188

Hall, S. (1974), “Deviancy, Politics and the Media”, in P. Rock and M. McIntosh (eds.),Deviance and Social Control, Tavistock.

Hebdige, D. (2012). 12 (i) From Culture to Hegemony;(ii) Subculture: The Unnatural Break. Media and cultural studies: Keyworks, 124.

——(1977), “Culture, the Media and the ‘Ideological Effect’ ”, in J. Curran et al. (eds.), Mass Communication and Society, Arnold.

Lugo Marrero, M. M. (2013). “El Boicot a la Comay” en Puerto Rico. Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura. Recuperado de: 

McLuhan, M.(1964). The medium is the message. Understanding Media; The Extensions of Man.

Mirzoeff, N. (1999). An introduction to visual culture. Psychology Press. 

Primera Hora. (2013). Finalmente Wapa TV confirma que SuperXclusivo se acabó. Primera Hora. Recuperado de: 

Sturken, M., & Cartwright, L. (2001). Practices of looking. Oxford: Oxford University Press.

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Van Dijck, J., & Salas, H. (2016). La cultura de la conectividad: Una historia crítica de las redes sociales. 

 Velásquez, A., Renó, D., Beltrán, A., Maldonado, J. & Ortiz, C. (2018): “De los mass media a los medios sociales: reflexiones sobre la nueva ecología de los medios”. Revista Latina de Comunicación Social, 73, pp. 583-594.

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